Las maniobras de CIU
domingo 30 de enero de 2011, 09:22h
Todo apuntaba a que la prioridad de Artur Mas al hacerse cargo del gobierno de la Generalidad era la de sacar a Cataluña del agujero económico en el que la había metido el tripartitio y aparcar, al menos de momento, sus pretensiones secesionistas. Poco ha durado el espejismo. Si hace pocas fechas Mas advertía de una “ruptura institucional entre Cataluña y España” ante la negativa del Banco de España a emitir deuda por parte de la comunidad autónoma, ayer era el mismísimo Jordi Pujol quien clamaba por una próxima consecución de la “independencia”. Llama la atención que, precisamente ahora, CIU saque a pasear su discurso más secesionista mientras en el Parlamento sigue apoyando casi sin fisuras a José Luis Rodríguez Zapatero.
Dos pueden ser los motivos de este comportamiento de CIU, a cual peor. El primero de ellos es que los nacionalistas –pacíficos pero nada moderados- quieran atraer para sí los votos más radicales en las próximas elecciones municipales; de ahí que desempolven el discurso más rancio del pujolismo. Por otro, la sospecha más que fundada de que Zapatero permute apoyos parlamentarios por licencias para emitir deuda pública a nivel autonómico, desdiciéndose así de lo afirmado en público hace no mucho y de la vara con que ha medido a otras autonomías. En cualquier caso, CIU debería tener claro que las aventuras secesionistas en tiempos de crisis no ayudan precisamente a generar confianza y crear empleo -hoy por hoy, las prioridades fundamentales de Cataluña. Y que sosteniendo a Zapatero avalan la trayectoria del principal culpable de la preocupante situación de toda España, Cataluña incluida. Un personaje peculiar que, por cierto, no duda en sentenciar que las causas del actual desempleo juvenil hay que buscarlas nada menos que en la Transición. Desde luego, el panorama no puede ser más desolador.