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reseña

Rafael Cansinos Assens: La huelga de los poetas

domingo 30 de enero de 2011, 13:55h
Rafael Cansinos Assens: La huelga de los poetas. Presentación de Rafael M. Cansinos. Arca Ediciones. Madrid, 2010. 256 páginas. 17 €
Han llegado los días presentidos por el Poeta… Si la Primera Guerra Mundial marca una nueva etapa para Europa, España –pese a su neutralidad– sufrirá igualmente hondos cambios a partir de entonces. Una pequeña burguesía reformista se alza con fuerza creciente a la vez que las fuerzas obreras ganan en protagonismo. La necesidad ante restricciones nunca conocidas nivela las clases sociales “…y ahora se dice que va a haber huelga de periodistas”. La idea de formar un sindicato periodístico para defender sus intereses frente a las empresas, apoyado por vendedores y personal de administración y talleres, cobrará cuerpo a finales de 1919. Durante una semana, la humanidad sucesivamente privada de pan, de carbón y de luz “va a estar privada también de lo que aún parece más indispensable que todo eso, de la noticia”. ¿Será la hora, asimismo, de que los poetas pongan fin a su sacrificio como creadores de una obra que, aunque valiosa, no tiene precio y no es considerada útil, y arrojen de una vez las liras?

El estado de espíritu que movió a algunos periodistas a tomar conciencia de su condición de “proletarios de la pluma”, las oscuras motivaciones que llevaron a algún director a apoyar a los huelguistas, fueron narrados por Rafael Cansinos Assens en una novela en clave, La huelga de los poetas, basada en los hechos reales del paro periodístico de 1919. Publicada por primera vez dos años después, se reedita ahora por iniciativa de la Fundación depositaria del legado de su autor, Arca. Cansinos (1883-1964), novelista, poeta, crítico y traductor, figura clave en la implantación de las vanguardias literarias en nuestro país, durante mucho tiempo ejerció el periodismo como el medio de vida más consecuente para un literato mientras producía su propia obra. Buen conocedor de cenáculos literarios y tertulias, pocos como él constataron la volatilidad de cualquier consagración dentro de una república, la de las letras, donde imperaba la visión del artista como alguien que, para adecuarse a su destino, debe renunciar a una serie de valores convencionales y asumir otros; y en la que llegó a prestigiarse una cierta ética del fracaso.

Los preparativos de la huelga servirán de excusa a Cansinos, el maestro de las noches sabáticas, para intentar trasvasar los motivos que la impulsan al grupo de jóvenes poetas y seguidores a quienes propone una reflexión sobre el papel del genio lirico en la sociedad. Pero la personalidad del poeta está, en general, vencida por la vanidad; no conoce más afán que el de su gloria. ¿Cómo se atrevería a la prueba de negar al mundo esa dádiva artística que es la razón de su vida? Mediante una serie de escenas cotidianas, de diálogos con su hermana, con el ignorante director de periódico y con su amigo y alter ego Irisarre, el autor deja constancia, con el alto lirismo y profunda sentimentalidad que caracterizan su estilo, de sus preocupaciones sociales, de su tirante relación con la prensa –entonces como hoy, frecuente arma de manipulación sometida a un criterio parcial y capitalista– y su renuncia, quién sabe si definitiva, a las musas en unas páginas que conservan, todavía, un extraordinario interés de actualidad.

Por José Miguel G. Soriano
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