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Demasiada población se hacina en el gran Buenos Aires

viernes 04 de febrero de 2011, 18:24h
Argentina enfrenta desde ya hace décadas un desequilibrio regional, ya que una ínfima parte del territorio (conocida como Gran Buenos Aires - GBA) viene absorbiendo una importante fracción del crecimiento poblacional, alimentada por migraciones de países vecinos y también Perú, pero principalmente por migraciones desde las provincias del Noroeste y el Noreste. Lo grave es que esta tendencia se ha agravado como lo acaba de evidenciar el reciente Censo Nacional de la población realizado hace pocos meses. Desde hace años padecemos la hipertrofia de la concentración poblacional en el GBA, hubo en el pasado intentos fallidos para corregir este desequilibrio regional, como el traslado de la Capital Federal a Viedma durante el gobierno de Raúl Alfonsín.

Cualquier observador puede apreciar la tensión demográfica y social que existe hoy en el GBA, donde la presión por acceder a tierra y vivienda incluso se manifiesta de una manera caótica invadiendo ilegalmente propiedades no sólo publicas sino también privadas. En el GBA reside hoy uno de cada tres habitantes, casi 13 millones sobre un total de un poco más de 40 millones. Es decir que en menos del 0,2 por ciento del territorio nacional se aglomera el 32 por ciento de la población; esta tendencia, impulsada por corrientes inmigratorias no solo del exterior sino también del interior, dio como resultado que entre los censos del 2001 y 2010 el crecimiento del GBA fuera muy superior al del resto de la población que esta diseminada en el 99,8 por ciento del territorio.

La población en los 24 municipios del conurbano creció mucho más que en las provincias; el conurbano creció al doble o más que Chaco, Entre Ríos, Santa Fe, La Pampa, Corrientes y Córdoba, más del 50 por ciento que Mendoza, Tucumán y Formosa y 40 por ciento más que el interior de la propia provincia de Buenos Aires. Esta aglomeración creciente, fundamentalmente de gente muy humilde agrava los problemas de acceso a una vivienda digna. Para que los 24 municipios del conurbano tengan la misma relación habitantes –vivienda que existe en los restantes 110 municipios de la provincia de Buenos Aires se deberían construir ya más de un millón de viviendas, es decir nada menos que un 35 por ciento adicional al stock existente de 3,1 millones de unidades habitacionales. La pregunta es si este proceso de aglomeración es inevitable, ya que responde a una creciente demanda de mano de obra bien remunerada por el despliegue de actividades de alta productividad en el área del GBA. La respuesta es no, este proceso no solo no es inevitable sino que esta artificialmente motorizado por dos desaciertos de la política económica.

Los migrantes son racionales y saben detectar las oportunidades no solo laborales sino también de acceso a los beneficios sociales que administra el estado. Si el grueso de los subsidios discrimina negativamente a las ciudades y pueblos del interior como ocurre en la actualidad (comparar, por ejemplo, el precio del boleto del bus en una ciudad del interior con el de Buenos Aires, o la tarifa eléctrica de Cordoba o Santa Fe con la de la Recoleta), nadie puede sorprenderse de esta creciente hipertrofia alrededor de Buenos Aires. Pero el principal motor que acelera la perdida poblacional del interior es la tributación que rige desde hace ya ocho años; para que el interior del país pueda ofrecer mejores alternativas laborales y de progreso a los potenciales migrantes se requiere que el interior crezca más rápido que el GBA. Esto no exige subsidios o prebendas fiscales para el interior, sino algo más simple: dejar de aplastarlo con impuestos que desalientan sus actividades donde por lejos es mucho más competitivo que el conurbano. Somos el país con los impuestos mas altos a las exportaciones. Aumentamos las exportaciones del interior del país a pesar del régimen tributario no gracias a medidas de estimulo a la producción.

La incidencia de los impuestos sobre el comercio exterior es la más alta no solo de los países del Mercosur sino de toda la región: 15 veces superior a la de México y Chile, 9 veces mayor a la de Perú y 7 veces superior a la de Brasil. La aplicación desmesurada de impuestos a las exportaciones ha sido el instrumento elegido por el gobierno para centralizar la caja, porque estos impuestos no se coparticipan a las provincias. Mientras se sigan gravando las exportaciones, será difícil que el interior sustente un proceso de crecimiento económico y retenga población. No pueden ser buenos impuestos los que desalientan el crecimiento de los pueblos y ciudades del interior. Otro régimen tributario es necesario para la paz social en el GBA que crecientemente demanda tierra y vivienda.

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

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