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El carnaval político

José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 11 de febrero de 2011, 21:24h
La España surréaliste de Torrente: país de trileros, de chaperos del poder, y de súbditos desahuciados, resignados a la desesperanza y abandonados a la misma perra suerte, pero con distinto collar, de los desheredados que se dejan sodomizar con una porra de churros. Sólo se libra de la pira inquisidora el noble toro melillense de Osborne y la cabra retozona de la Legión, pues el sentido del pudor no es precisamente la virtud infusa que adorna el frontispicio de la clase política. ¡André Breton que estás en los cielos!

«Reniega, por principio, de quienes acostumbran a disfrazarse como Mortadelo», le aconsejó Ibáñez, con su sabia bonhomía, al desconcertado Filemón. Y en estas que Arturo Pérez Reverte escribió: «al pájaro se le conoce por la cagada: ¡Qué miedo me dais algunos, rediós!». ¡Vaya tropa!

El Palacio de la Moncloa está haciendo méritos para convertirse en la sede permanente de una escuela de samba chusquera. Y el Palau de la Generalitat, en el escenario de rodaje de la secuela provinciana y poligonera de Independence Day. Subsidized Independence. ¡Manos arriba! ¡Esto es un atraco!

Zapatero acabará protagonizando un capítulo de Cuéntame en el papel de letrista de chirigotas ocurrentes entre los incondicionales que pueblan el animalario metafórico ibérico de murgas y comparsas. Y Más (que es menos o, o según se mire, más de lo mismo), elevará aún más su quijada de suficiencia respingona después de proporcionarle a Rosendo la inspiración que necesitaba para componer la segunda parte de su trilogía Dame algo, banda sonora de la película del mismo título dirigida por Héctor Carré.

Y en estas que Rajoy, entretanto, asiste al desfile en estado narcolépsico de locución adverbial, contemplando la jugada in albis (abstencionismo cuaresmal), o sea, viéndolas venir, “haciendo amigos” entre convergentes, peneuvistas y canarios, sin cambiar el agua al gorrión, mientras la bella Alicia, la niña de sus ojos (y de los míos, cuando se pinta los labios reventones de rojo fuego carmín), dice en Barcelona lo contrario que él en Madrid. (…) Era tan parco en palabras, que hasta inclusive parecía inteligente.

Arturo Más, emperador del entrampado oasis catalán, ha venido a la Villa y Corte como el que viaja desconfiado, temeroso de los carteristas, al extranjero camusiano, a advertirle a Zapatero que no se le ocurra volver a tocarle el trigémino nasal poniendo un reparo a su última carta a los Reyes Magos. Está tan dolido y escarmentado el del tupé por el sapo que se tragó cuando el leonés se la pegó convirtiéndole en el hazmerreir de su parroquia, que como por un imaginar inconcebible le niegue lo que le ha pedido sin luz, ni taquígrafos ni el notario de cabecera que siempre lleva el President adosado a la chepa (como el Capitán Garfio un loro en el hombro), levanta las alfombras persas made in China y deja con el culo, cual caganer, al tripartito socialista manirroto. Y Zetapé le ha contestado, hincándose de rodillas: ¡La luna, si me pidieras, Arturo de mi corazón! (…) Wenceslao Fernández Flórez, realismo mágico.

Catalunya, Ley de Independencia. ¡Lo que hay que hacer para seguir viviendo como aforado del cuento de la matraca nacionalista! ¿Solidaritat? Con uno mismo. Los Laportas sacuden el nogal a cabezazos, y los convergentes se afanan por recoger las nueces, hasta que consigan sacar adelante, con un par, el concierto económico, viniendo a rememorar así el sueño inconfesable de gobernar el predio catalán en régimen de partido único.

Como ha escrito Arcadi Espada, «la violencia etarra ha prestigiado el nacionalismo. Lo ha convertido en una causa noble, merecedora de un oblicuo respeto». ¿Independencia? ¡Quita, quita! Con lo a gusto que se vive a costa del cuento del etnocentrismo.

Sortu. La nueva imagen corporativa del bicho. Simbología fascista. Parece el logo de una clínica decadente de adelgazamiento o el decorado de fondo de un telepredicador. Y la militancia, con estética friki de flequillo al cazo. Ahora resulta que la condición sine qua non para colarse en las instituciones y volver a vivir de la exhausta ubre pública, en ayunta-mientos y di-puta-ciones, se basa en un juicio de intenciones.

Arrepentimiento by IPhone4. Y yo que pensaba que todo aquello que no figura en un sumario no existe como hecho enjuiciable. Íñigo Iruín, jurista de tronío, candidato a presidente del Tribunal Constitucional. Desde luego la Constitución se la sabe mucho mejor que algunos que ejercen de magistrados en el Ovni de cemento-piedra.

Lo único que doy por supuesto es que si el tres por ciento de la lista de discos dedicados que Más le ha pedido a ZP se le ocurre pedirla al murciano Valcárcel o al castellano-manchego Barreda, al presidente de RTVE, el adolescente don Alberto Oliart, le faltarían piernas para descolgarse escaleras abajo del Pirulí como un bombero torero camino de Prado del Rey para abrir los telediarios con una tarascada libelista. ¿Qué se habrán creído? Y en La Sexta y en Público le harían la ola. ¿Periodismo? Propaganda de Estado para Forrest Gump.

Si pasa lo que pasa –debe de pensar ZP, el contable CCC por correspondencia-, es porque la gente no alcanza a entender la diferencia que existe entre los conceptos de endeudamiento y refinanciación. Al final resulta que todo es fruto de una confusión semántica. Debe ser que algunos se perdieron Barrio Sésamo.

¡Qué tío! Piensa el pájaro que todos son de su condición. ¿Coherencia? Imposible, cuando en función del auditorio, a golpe de bandazo y rectificación, se defiende lo indefendible, una cosa y su contraria. ¿Confianza? La historia no la escriben quienes son de fiar. Ha sido marcharse Merkel, y volver a convertirnos todos al unísono en verdaderas “primas” de riesgo.

Principio de igualdad y de solidaridad fiscal. Consejo de Política Fiscal y Financiera. Orgía de banderas autonómicas y pinganillos. La excepción confirma la regla. Trato de favor, agravio comparativo: café para unos pocos y chicoria torrefacta asfáltica para los siervos de la gleba.
Algunos se creen George Clooney y en las elecciones de mayo las urnas les van a dejar más planchados que si les cayera encima un piano de cola. Nespresso.

En cierta ocasión que sacó la lengua a pastar, el alcalde vitalicio de Getafe, el presidente honorífico de las Juventudes Socialistas, Pedro Castro, dijo que todos los que votan a la derecha son unos tontos de los cojones. Yo, que no soy regidor ni de mí mismo ni mucho menos dueño de mi incierto destino, creo que los tontos de los cojones son, indistintamente, quienes votan de forma autómata a la derecha, a la izquierda o al centro en base a su querencia ideológica dogmática, sin analizar por la vía del cerebro o del sentido común quién es el partido y el político menos lesivo para sus particulares intereses en base a las circunstancias de cada momento.

Pena de país. ¡Viva el clientelismo y el caciquismo! ¿Corrupción en Miami? Tampoco hay necesidad alguna de irse tan lejos, estando tan cerca, ERE que te ERE, fondo de reptiles, Mercasevilla.

Estoy que me salgo de optimista. No está lejos el día en el que la Fuentealbilla natal del manchego Iniesta se proclame república independiente de IKEA. ¿España? (…) Empanada. Ya ni los partidos amistosos. Abocada al Españicidio. Ni una, ni grande, ni libre. ¡Marques del Bosque, for President!

2011, Año Internacional de la Química. Rubalcaba, apiádate de nosotros. Démonos por jodidos. Al final, el faisán -¡menudo pájaro!- se nos escapará de las manos. Como si lo viera venir. A falta de las Pinturas negras de Goya y de la España negra de José Gutiérrez Solana, vuelve la España canalla de las trincheras, de la navaja trapera lorquiana y de los expedientes equis. Expresionismo alemán pasado por la Carrera de San Jerónimo. En vísperas de una nueva “fiesta de la democracia” (¿quién sería el cursi que acuñó semejante gilipollez), el pacto antiterrorista a punto está de irse a la mierda.

Se nota que tengo la moral por las nubes y un padre telegrafista que a lo que se ve me transmitió más herencia genética de la que nunca hubiera podido imaginar. (…) Por si sirve de consuelo, a Dios gracias podríamos estar peor. Stop.

José Antonio Ruiz

Periodista

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