pedro canales
Argel teme la explosión social
martes 15 de febrero de 2011, 21:54h
Washington, Berlín, París y Bruselas han criticado duramente al régimen argelino por la prohibición y represión de una manifestación pacífica de sus ciudadanos este fin de semana en Argel. El parlamento europeo ha pedido la liberación de todos los detenidos y el levantamiento del Estado de emergencia en vigor en el pais desde hace 20 años. Washington ha sido más explícito y ha dado un apoyo abierto a los manifestantes.
Washington, Berlín, París y Bruselas han criticado duramente al régimen argelino por la prohibición y represión de una manifestación pacífica de sus ciudadanos este fin de semana en Argel. El parlamento europeo ha pedido la liberación de todos los detenidos y el levantamiento del Estado de emergencia en vigor en el país desde hace 20 años. Washington ha sido más explícito y ha dado un apoyo abierto a los manifestantes.
Es la primera vez que los gobiernos occidentales adoptan una posición de crítica hacia el régimen argelino en su política interna. El portavoz del departamento de Estado Philip Crowley ha «tomado nota de las manifestaciones actuales en Argelia» y llama a las fuerzas de seguridad «a la retención». Washington apoya «los derechos universales del pueblo argelino, incluidos los de reunión y expresión; derechos que se aplican también al acceso a Internet y que deben ser respetados», en alusión a la censura impuesta por las Autoridades que han restringido el acceso a Internet el sábado 12, día de la manifestación convocada en la capital por la Coordinadora Nacional para el Cambio y la Democracia (CNCD).
Nunca la Casa Blanca había sido tan explícita en su crítica al régimen de Bouteflika. EEUU es el primer inversor en el país con no menos de una docena de sociedades petroleras y de equipamiento presentes en Argelia. Además, las relaciones entre el Pentágono y el Ejército argelino son excelentes, tanto en el terreno de la cooperación militar, como en el de la cooperación antiterrorista. La presión de Washington hacia Argel se interpreta como un mensaje implícito dirigido a la cúpula militar para que adopte la misma posición «democrática» que sus homólogos de Túnez y Egipto, y fuerce la transición democrática en el país.
Las críticas de la Unión Europea y Estados Unidos han coincidido con la publicación de un llamamiento dirigido al Consejo Federal helvético para bloquear los haberes financieros que tienen en los bancos suizos los detentores del poder en Argelia: el presidente Bouteflika y su familia, y un pequeño grupo de generales, que controlan la seguridad y los servicios secretos. El llamamiento recibió más de mil firmas en el plazo de una hora este fin de semana.
En apoyo al llamamiento, un grupo de manifestantes magrebíes, argelinos en su mayor parte, pero también marroquíes, tunecinos y egipcios, se manifestaron el sábado en Ginebra, una de las sedes de la banca privada suiza, convocados por el movimiento opositor Rachad.
En Argel, la manifestación del sábado que congregó a 2.000 personas frente a los 25.000 policías que el régimen puso en la calle, lejos de considerarse un fracaso, ha hecho superar el miedo a los argelinos frente a un régimen intimidatorio. Para algunos es incluso «una gran victoria» porque «ha puesto al régimen al desnudo ante la opinión pública y la opinión internacional». La desproporción entre la gente que acudió al llamamiento de la CNCD y fuerzas del orden, 8 policías por cada manifestante, muestra «el pánico que se adueñado del pode ». «Ahora hay que llevar la lucha a los Tribunales y al Parlamento», señala el investigador universitario Maâmar Boudersa, «denunciando a los mandatarios, los ejecutores y los cómplices del acto ilegal de prohibir una manifestacion pacífica». Según el académico no hay ninguna Ley que prohiba tales actos públicos.
Coincidiendo con la manifestación del pasado sábado, un grupo de intelectuales ha hecho un Llamamiento para una transción democrática en Argelia. En el mismo se señala que « Argelia vive un momento dramático en su historia, tan explosivo como el de los otros países de la región». «Cada día más, señalan los autores, se elevan voces para reivindicar un cambio radical del sistema político autoritario y corrupto que preside los destinos del país desde la independencia en 1962». Los firmantes llaman a «terminar con la represión y comprometerse en una verdadera transición democrática». Lo firman el historiador Mohamed Harbi, el profesor de Derecho Madjid Bencheij, el sociólogo Aissa Kadri y el economista Ahmed Dahmani.