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España se la juega a los chinos

jueves 17 de febrero de 2011, 21:24h
El ministro de Fomento ha inaugurado en Madrid el mayor parque empresarial chino de toda Europa. Se llama “Plaza Oriente”, un nombre muy madrileño, y tendrá una superficie de 40.000 metros cuadrados. Ya tiene 80 naves para usos logísticos y para 2013, además, esperan construir en el mismo lugar tres centros comerciales, un hotel de lujo y 1.500 plazas de aparcamiento.

Quien más o quien menos sabe de las ventajas de tener lo que coloquialmente llamamos “un chino” cerca de casa, pero también sabemos de la competencia desleal que para otros comercios supone este tipo de establecimientos. Pueden vender de todo, a diferencia de otras tiendas o negocios, y no siempre con los más altos estándares de calidad. Tienen éxito porque son baratos o porque abren hasta muy tarde y eso es cómodo.

Pero José Blanco parece que ha visto la luz, no ha parado de felicitarse y su obnubilación y embelesamiento le debe hacer soñar ya con el “gigante asiático” como el remedio milagroso que nos sacará de la crisis, porque, ha insistido, además de ser “el mejor ejemplo de globalización”, potenciará las relaciones entre España y China y, sobre todo, porque generará más de mil puestos de trabajo. ¡Ay, iluso!

Y digo yo: ¿De verdad se cree Blanco que esos mil puestos de trabajo serán para españoles? ¿Para quién cree que serán realmente las oportunidades, para los españoles o para los chinos? ¿Puede asegurar el ministro la igualdad de condiciones entre comerciantes chinos y españoles?

El ministro ha repasado las ventajas de aliarse con el poder económico de los chinos, pero no ha dicho nada de la explotación laboral y las condiciones infrahumanas a las que someten aquí en España a sus propios compatriotas. Tampoco ha abierto la boca para asegurar que nuestras administraciones exigirán que respeten los horarios comerciales y que los productos chinos pasarán los pertinentes controles de calidad.

No estoy en contra del libre comercio, pero, al margen de la lógica tristeza que me produce ver cómo se transforman ciudades en las que desaparecen los comercios tradicionales y brotan los de los chinos, sí espero que se produzca en igualdad de condiciones, con las mismas reglas para todos, los mismos controles e impuestos.

Si no, querido ministro, nuestra competitividad será cero al lado de la china y mucho me temo que ya lo está siendo. No sé si "China es una oportunidad para España”, como dice Blanco, pero estoy absolutamente seguro de que España es ya una oportunidad que China no está dejando escapar. Juego peligroso para nuestra economía que se está, literalmente, jugando a los chinos, su competitividad.

Javier Cámara

Redactor Jefe de El Imparcial

JAVIER CÁMARA es periodista

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