Presentarán el proyecto el lunes
César Alierta será el primer presidente de Consejo Empresarial para la Competitividad
jueves 17 de febrero de 2011, 21:47h
El presidente de Telefónica, César Alierta, será el primer presidente del Consejo Empresarial para la Competitividad, constituido por 18 grandes empresas españolas con el objetivo de recobrar la confianza en la economía española. La presidencia durará todo un año y el puesto lo ocuparán de forma rotatoria los presidentes o consejeros de las firmas que integran el grupo.
El presidente de Telefónica, César Alierta, ocupará la presidencia del Consejo Empresarial para la Competitividad, constituido por 18 grandes empresas españolas con el objetivo esencial de recobrar la confianza de los mercados internacionales en la economía española, y cuya presentación oficial tendrá lugar el próximo lunes en el Distrito C de Telefónica, confirmaron a Europa Press fuentes empresariales.
De este modo, Alierta será el primer ejecutivo en estrenar la presidencia de la citada alianza empresarial, que tendrá vigencia anual y que ocuparán de forma rotatoria los presidentes o consejeros delegados de las empresas, mientras que Fernando Casado, ex presidente de Catalunya Caixa y exdirector general del Instituto de Empresa Familiar (IEF), ejercerá de director general y será el encargado de llevar el día a día.
Además del IEF, forman parte del proyecto empresas como Santander, BBVA, Mapfre, Telefónica, El Corte Inglés, Mercadona, Iberdrola, Repsol, Inditex, ACS, Ferrovial, Acciona, el grupo Planeta, Criteria y el Grupo Barceló. No obstante, no se descarta que en los próximos días puedan sumarse algunas más al proyecto.
La idea de crear este 'think tank' nació de los contactos que los máximos responsables de las mayores empresas españolas han mantenido en los últimos meses entre sí y con el Gobierno, ante el empeño común de mejorar la imagen de España en el exterior, empañada por el aumento de la prima de riesgo experimentado desde el mes de mayo.
Las grandes empresas españolas constatan que la marca 'España', en vez de suponer una garantía de fortaleza y pujanza y un ejemplo de rigor, ha penalizado su cotización bursátil y dificultado su acceso a los mercados de financiación desde que Grecia tuvo que ser rescatada y los mercados sembraron la desconfianza sobre la solvencia de los países periféricos del euro, entre ellos España.
Los primeros ejecutivos de las compañías consideran que esta situación desmerece la posición que, por mérito propio, ocupan las empresas españolas en el ranking mundial, en beneficio de otras firmas menos punteras de otros países sin este marchamo y que pugnan por arrebatarles el liderazgo en sus respectivos sectores.