Desacato a la autoridad
José Antonio Ruiz
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
viernes 18 de febrero de 2011, 20:44h
No voy a cometer el error ni la tropelía de actuar como uno de esos tarados mentales, ultras de la sin razón, que se prevalen de la impunidad que les proporciona el cobarde anonimato de los foros de Internet para descalificar, por la vía miserable del insulto, la injuria, la calumnia y la jaculatoria estigmática (prefiero el rebuzno del Platero juanramoniano), la papada-panceta de Pajín, protagonista, a su pesar, del momentazo estelar de la gala de los Goya.
Y no me voy a prestar al siniestro juego de la ridiculización física ni a las chorras dialécticas que tanto excitan al regidor vallisoletano y a tantos otros deslenguados de la España marciana que sufren de incontinencia verbal, por dos razones: primero, porque como dice Carlos Herrera, doña Leire no sólo no es un adefesio, sino que vista según desde qué perspectiva hasta puede resultar una mujer atractiva, candidata, aun no llamándose Julieta, a Patrimonio de la Humanidad, a pesar del flaco favor que le hacen a la causa femenina, indistintamente, las obscenidades berlusconianas (que ese sí que tiene cara de taxidermista) o los panegiristas del aberrante discurso sobre el género, la cuota y las paridades. Y segundo y más importante, ya hablando en serio, porque existen argumentos mucho más civilizados (empezando por la buena educación y el respeto que merecen las personas, hasta incluso las que no se respetan a sí mismas), para censurar ocurrencias tan descabelladas como la última que ha tenido la ministra de Sanidad, Política social e Igualdad a propósito del fumeque.
En cierta ocasión que viene a cuento, Leire eructó una perla tan ridículamente aberrante como la de alertarnos para que estuviésemos «atentos al próximo acontecimiento histórico que se va a producir en nuestro planeta. La coincidencia de dos liderazgos progresistas a ambos lados del Atlántico: la presidencia de Obama en Estados Unidos y la presidencia de Zapatero». (…) Sin duda que fue un alarde de coeficiente intelectual de la licenciada en Sociología -¡bendito sea Dios!-, a costa del cual los hubo que sin remilgos de ningún tipo la pusieron a parir por vía parenteral, corroborando por la vía de los hechos que, como sostiene ZP, en este país cualquiera puede ser ministro y hasta presidente del Gobierno. ¡A la vista está!
Entonces este cronista, sumido por un instante en el lógico ataque de pánico causado por el inquietante anuncio de la inminente invasión extraterrestre, optó por tirar de manual de estilo en lugar de precipitarse como un talibán kamikaze en la valoración del expediente equis anunciada con redoble de tambor por la singular opositora a astronauta de la NASA. Así que primero conté hasta cien hasta conseguir aplacar al animal que todos llevamos dentro (¡qué asco me doy a veces por ser tan políticamente correcto!), y luego me limité a recordar, en un inofensivo amago satírico, lo que le dijo Manolete a su mozo de espadas: «se está mejor sin decir ná».
Pero este otro comentario de la ministra, diputada, senadora y ex secretaria de Organización del PSOE, no solamente se presta al hazmerreir, sino al hazmellorar, pues raya en el fundamentalismo, desde el momento mismo que irrumpe sin justificación de ningún tipo en el escabroso terreno movedizo de las libertades públicas y los derechos individuales.
Este gobierno socialista retro conservador, que va de progre divino de la muerte, va a pasar a la historia contemporánea de la corrala ibérica de vecinos, además de por incompetente, por ser el más autoritario e intervencionista de los que hemos tenido que sufrir desde la muerte del Generalísimo. Torquemada, comparado con los fanáticos new age del prohibicionismo, era un bendito. Uno de estos días se nos mete en la cama el Consejo de Ministros en pleno -¡socorro! ¡Don Alfredo no, por favor!-, siendo como es tan insaciable su irrefrenable deseo de inmiscuirse en el catre, y legisla por decreto, sirviéndose del BOE, lo que se puede y no se puede soñar durmiendo.
Mucho me barrunto que al paso que vamos por estos derroteros, como la Policía del Pensamiento orweliana, tiempo al tiempo los parias que nos atrevamos a pensar en contra de las consignas del partido único acabaremos confinados en una mazmorra del castillo de Montjuic, sin posibilidad de apelar al habeas corpus, o mismamente convertidos en alegoría del martirio, ante el pelotón lorquiano de fusilamiento.
Que la señorita Pajín abogue por sustituir por cigarrillos “simulados” los canutos de hierbaluisa y albahaca que se porrean los actores del musical Hair que se representa estos días en la Barcelona provinciana del nacionalismo rupestre, además de un despropósito tragicómico es un arrebato de totalitarismo agravado por la falta de reflejos del funcionario de la Agencia municipal de Salud Pública, que en lugar de mandarlo a tomar por el saco o arrearle un guantazo allí mismo por imbécil, le siguió la corriente al espectador chivato que, melancólico del nazismo, denunció el execrable “crimen” ante las autoridades competentes.
Como nos pongamos así de estupendos, señora ministra, a Santiago Carrillo lo tendríamos que desterrar a Alcatraz (y no precisamente por el affaire Paracuellos, sino por los 82 años que lleva fumando ¡qué tío!), y a los chicos de la Movida Madrileña enchironar en la trena berlanguiana como si fueran Kaka de Luxe, aunque doy por hecho que ni Tierno Galván ni Paco Umbral permitirían semejante atropello al sentido común. Prohibido prohibir. Como siga usted en este plan, acabará engrosando el Libro de las Claras e Virtuosas Mugeres del Condestable de Castilla Don Alvaro de Luna.
A punto estamos de la re-tipificación penal del desacato, recurso punitivo tan inherente a las dictaduras, pues en este país nuestro donde no cabe un tonto más, camino llevamos de reverdecer prácticas propias del periodo de entre guerras.
Ansioso estoy por conocer la opinión de la triministra al respecto de la petición que le han hecho los islamistas al consistorio leridano para que prohíba a no más tardar que los perros viajen en los autobuses y que además regule su presencia en la vía pública, a fin de que el libre tránsito de los chuchos por el pueblo no ofenda la sensibilidad musulmana.
Estamos llegando a un extremo tal de aberración, que acabaré reconociendo el talento indescifrable de artistas que cuelgan sus performances en Arco, tal cual Javier Calleja, que ha pintarrajeado una de las paredes de IFEMA con el “constructivo” mensaje «Fuck You All», otro de esos grafitis-soflamas que dicen mucho de esta sociedad tan intransigente que entre todos hemos pergeñado.
The Age of Aquarius. Mayo es un buen mes, mi querida Leire, reina de corazones (pues princesa sólo hay una y se llama Belén Esteban), para viajar a Paris y hacer el amor y no la guerra. Pero por favor, si me permite el consejo, no “simule” el éxtasis, ni se prive después del cigarro, siempre tan cinematográfico. Le recomiendo también, de paso, que a su vuelta a España lea Les Fleurs du mal de Baudelaire y Los poetas malditos de Verlaine, y reserve mesa en el Asador Guadalmina de Marbella, que la está esperando el dueño (otro macho alfa que se ha pasado de listo) con un cigarro puro robusto como Churchill en la comisura de los labios.
Treinta y cuatro años tiene Leire, sólo 34. (…) Homenaje a José Emilio Pacheco, Premio Cervantes, por su humanidad, su modestia y su portentosa erudición: «Ya somos todo aquello de lo que abjuramos a los veinte años».
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Periodista
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jantonruytelefonicanet/9/9/20
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