Excesivo déficit
Las disputas sobre deuda autonómica acrecientan las dudas sobre la economía española
viernes 18 de febrero de 2011, 21:56h
Las disputas políticas en lo que respecta a endeudamiento autonómico han incrementado las dudas sobre la economía española. De poco han servido las medidas adoptadas por el Gobierno para calmar los mercados, ya que la prima de riesgo española continúa por encima de los doscientos puntos básicos con respecto del bono alemán.
Los enfrentamientos políticos en lo referido a endeudamiento autonómico han supuesto un borrón dentro de las medidas adoptadas por el Gobierno para calmar los mercados financieros. Como resultado de los bandazos de la política del Ejecutivo en este punto, las dudas continúan, según los expertos. De hecho, la prima de riesgo española sigue al alza, y se sitúa ya en 218 puntos.
Las comunidades autónomas terminaron 2010 con un monto total de deuda de 107.624 millones de euros, según recoge el Banco de España dentro de su ‘Protocolo de déficit excesivo’. De esta cantidad, Cataluña copaba casi la tercera parte, con 30.304 millones de euros, lo que supone un 15,4% de su PIB.
A pesar de ello, Artur Mas logró arrancar el compromiso de Zapatero para refinanciar entre 2.000 y 2.500 millones de euros de deuda. Además, la puerta a nuevas emisiones de bonos catalanes ha quedado abierta, en el caso de que se presente un plan de equilibrio presupuestario que permita incrementar el déficit tan sólo un 1,3% en 2011. Difícil empresa cuando desde 2007, año en que estalló la crisis económica, la deuda catalana se ha duplicado, desde los 14.863 millones de euros hasta los 30.304.
Este pacto con Cataluña levantó la lógica suspicacia del resto de las comunidades autónomas, de forma que el Gobierno central tuvo que comprometerse con todos los presidentes autonómicos a aplicar un criterio común.
Todo ello aumenta las dudas: “El mercado lo ha percibido como algo no previsto, asegura el analista Daniel Pingarrón, de IG Markets. Por otro lado, el informe ‘Situación Europa’ del Servicio de Estudios del BBVA asegura que la principal fuente de preocupación en cuanto a déficit son las comunidades autónomas.
Cataluña y la Comunidad de Madrid
El pasado miércoles se escenificó este conflicto en la sesión de control al Gobierno. El diputado de ERC, Joan Ridao, amenazó a Zapatero: “si Cataluña se hunde, se hunde todo el mundo”, le dijo, al reclamar más margen para esa autonomía. “Somos una locomotora exhausta”, afirmo, “y, encima, nos exigen que no generemos déficit público y que no nos endeudemos”. Y fue más allá, cuando aseguró al presidente que “Cataluña es a España lo que Alemania es a Europa”.
Sin embargo, la realidad es bien distinta, ya que la Comunidad de Madrid logró incrementar un 2,51% su PIB, frente a un descenso del 4,36% de Cataluña en 2010, según el último informe de FUNCAS. Además, la Comunidad de Madrid es una de las dos comunidades, junto a La Rioja, que puede emitir nueva deuda debido a que ambas regiones mantuvieron el objetivo de mantenerse en equilibrio presupuestario en 2009. El endeudamiento total se situó en 12.583 millones de euros en 2010, menos de la mitad que el de Cataluña.
Fuentes de la comunidad presidida por Esperanza Aguirre señalan que es el resultado de una política económica “diametralmente opuesta a la que siguió el Gobierno socialista de la nación cuando este incrementó el gasto público más de un 17% y llevó a España a un déficit del 11,1%”. Además, las mismas fuentes apuntan que “los bandazos y la indefinición del Gobierno de Zapatero no ayudan a calmar los mercados”.
Sospechas
El consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, Antonio Beteta, ha reclamado en varias ocasiones a lo largo de la semana que se trate por igual a todas las comunidades autónomas y no se privilegie a Cataluña. Así lo exigió este jueves en el Parlamento autonómico, cuando aseguró que “es evidente que en economía hay que cuadrar los ingresos y los gastos. Y es evidente que cuando una institución no ha cuadrado los gastos a sus ingresos surge el déficit, y con él el endeudamiento o impago a los proveedores, ese es el caso al cual se ha llegado en la Generalidad de Cataluña cuando gobernó el PSOE, y es evidente la situación crítica que vive esa comunidad”.
Refinanciaciones y emisiones
En declaraciones a RNE, la ministra de Economía Elena Salgado reconoció que, además de la de Cataluña, tiene encima de la mesa peticiones para la refinanciación de Andalucía, Galicia, Madrid y Valencia, que hará efectivas cuando terminen los trámites correspondientes.
En cuanto a deuda nueva, es decir, la que aumenta el déficit, ya de por sí excesivo, reconoció que tiene peticiones de Cataluña, Murcia y Castilla-La Mancha.
Preocupación internacional
El asunto, lejos de ser meramente local, es motivo de preocupación internacional desde que el prestigioso rotativo estadounidense New York Times publicara que el objetivo de equilibrio presupuestario español se puede ver empañado por las aspiraciones de Cataluña de incurrir en un mayor endeudamiento.
Los inversores internacionales continúan dudando de la solvencia española, tal y como muestra el bono español a diez años, que mide la confianza en una economía y que, a pesar de las medidas del Gobierno, no ha bajado de los 200 puntos precisamente por los titubeos a la hora de aplicarlas, según los analistas.
Estos problemas encarecen la financiación de las empresas. Como recordó Francisco González, presidente del BBVA, cada día que pasa con un diferencial de la deuda superior a 200 puntos “estamos pagando un sobrecoste en nuestra financiación”. El presidente del Santander, Emilio Botín, aseguró que la prima de riesgo del bono español “tiene que bajar pronto a la mitad”, a pesar de que, en el momento de realizar esa declaración, se encontraba en los 185 puntos básicos.
El viernes, a pesar de las dudas despejadas sobre el sector financiero, por la aprobación de la ley que permitirá convertir las cajas en bancos, el bono cerró con una prima de riesgo de 213 puntos. Además, la sombra del rescate financiero a Portugal volvió a presentarse en los mercados. El bono portugués tenía una prima de deuda de 447 puntos, lo que obligó al BCE a intervenir y comprar bonos portugueses de nuevo.