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conmemoración este miércoles

Tres décadas después del golpe fallido, España recuerda el 23-F.

martes 22 de febrero de 2011, 12:13h
España conmemora mañana el XXX aniversario del intento de golpe militar del 23 de febrero de 1981 que tomó el Congreso de los Diputados, donde durante 18 horas estuvieron secuestrados los legisladores, el Gobierno y los líderes opositores, con todo el país en vilo.


España recuerda, 30 años después, el intento de golpe militar del 23-F. Un acto en las dependencias de la cámara baja, cuya sala de sesiones fue el escenario principal del fallido golpe, reunirá este miércoles a los actuales parlamentarios con los que entonces vivieron aquellas dramáticas horas que pusieron a prueba la fortaleza de la transición democrática iniciada tras la muerte del dictador Francisco Franco en 1975.

El rey Juan Carlos almorzará el día del aniversario en el Congreso con los principales líderes políticos de entonces, entre ellos el presidente de la cámara Landelino Lavilla; Felipe González, en aquel momento jefe de la oposición; el veterano político conservador Manuel Fraga y el histórico dirigente comunista Santiago Carrillo.

Los medios de comunicación han hecho un gran despliegue en la víspera del XXX aniversario y han hecho rememorar a los españoles un episodio que ya ven lejano y superado y del que quedan, a modo de recuerdo, las huellas de los disparos en el hemiciclo del Congreso. La intentona golpista ocurrió en un momento de profunda crisis económica, con un relevo al frente del Ejecutivo tras la salida de Adolfo Suárez y en una España golpeada por la organización terrorista Eta, que solo durante 1980 había asesinado a 98 personas.

Los analistas consideran que, aunque pueda persistir alguna incógnita, lo esencial de lo ocurrido el 23-F se ha desentrañado. Coinciden también en el papel vital que jugó el rey Juan Carlos. Vestido con el uniforme de capitán general, el monarca se dirigió al país por televisión a la una de la madrugada, en momentos de gran incertidumbre ya que se desconocía lo que estaba ocurriendo en el interior del Parlamento, tomado por un grupo de 200 guardias civiles al mando del teniente coronel Antonio Tejero, cuya imagen, pistola en mano en la tribuna de oradores, dio la vuelta al mundo.

La Corona "no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático que la Constitución votada por el pueblo español determinó", dijo. Esa noche "el Rey se hizo rey", en palabras del actual presidente del Congreso de Diputados, el socialista José Bono. "Se sabe que esa noche nos salvó el Rey, quien tenía la legitimidad dinástica y jurídica, pero se hizo rey desde el punto de vista social", señaló Bono a la cadena privada de radio SER.

El escritor Javier Cercas, autor de "Anatomía de un instante", afirmó que con este libro pretende "acabar con 30 años de ficciones", en los se han ido tejiendo falsos enigmas del 23-F, entre otros, la teoría de que el rey había organizado el golpe. "Es un disparate, porque si el rey hubiera organizado el golpe, habría tenido éxito. El rey lo paró, porque solo él podía pararlo", dijo Cercas en una entrevista con Efe.

El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que en 1981 tenía veinte años, cree que para los jóvenes de entonces el 23-F "supuso el convencimiento de que, por encima de todas las resistencias y las dificultades, la lengua materna de nuestra generación y de las siguientes era ya, irreversiblemente, la de la Democracia", según escribió en el diario "El País".

Uno de los principales protagonistas, el exgeneral Alfonso Armada, durante años estrecho colaborador del rey Juan Carlos, que fue condenado a 30 años de prisión por su implicación, declaró a Efe que se siente "muy satisfecho" de su papel en el 23-F, porque -dijo- ese día "informé, obedecí y resolví".

Armada, de 91 años, al que algunos especialistas consideran el "elefante blanco" de aquella trama, "la autoridad competente" que los golpistas esperaron durante las horas en las que tomaron el Congreso, fue indultado en diciembre de 1988 y ahora se dedica al cultivo de camelias en su Galicia natal.

Otro jefe militar fue Jaime Milans del Bosch, considerado uno de los principales cabecillas al imponer el estado de excepción en Valencia y sacar los tanques a la calle. Condenado en junio de 1982 a treinta años, falleció en 1997 después de haber sido puesto en libertad en julio de 1990.

Junto a ellos cobró un gran protagonismo el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, que dirigió el asaltó al Congreso y que, con el brazo izquierdo en alto y la pistola apuntando a los diputados en la mano derecha desde la tribuna de oradores, se convirtió en la imagen mundial del fracasado golpe. Sentenciado a 30 años de prisión, fue el último de los condenados en salir de la cárcel, en la que permaneció casi 16 años.

En total fueron procesados 33 militares. Muchos de ellos han muerto.
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