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Yussef Al Karadaui

Una de las mayores autoridades musulmanas proclama otra ‘fatwa’

martes 22 de febrero de 2011, 18:04h
Yussef Al Karadaui, una de las máximas autoridades del mundo musulmán, ha pronunciado una fatwa este lunes: “Cualquiera que pueda ejecutar a Gadafi, que lo haga”. Al Karadaui es un teólogo egipcio que preside la Unión Internacional de Ulemas suníes y chiíes, y sus prédicas semanales son seguidas por más de 40 millones de fieles en todo el mundo islámico. El clérigo, que considera al coronel libio como una amenaza para el Islam, para su pueblo y para todos los creyentes del Libro, ha llamado directamente a los militares libios a desobedecer las órdenes de matar a civiles y a pasarse a la causa del pueblo.

La última vez que se vio al alim Al Karadaui fue en la plaza Tahrir de El Cairo. Presidio un rezo colectivo de dos millones de fieles, que conmemoraban a los martines de la revolución el 18 de febrero pasado. En esa ocasión, Yussef Al Karadaui llamo a los musulmanes a ser pacientes y apoyar el esfuerzo que están haciendo las Fuerzas Armadas egipcias para levantar el país tras 30 años de dictadura de Hosni Mubarak.

En cambio, esta vez el teólogo ha lanzado su condena contra el coronel Gadafi, llamando a matarle. La organización de ulemas que preside, fue fundada en Londres en 2004 y reúne en su seno a los más prestigiosos estudiosos del Corán y de la Sunna del mundo islámico, tanto suníes como chiíes. Si con Mubarak, Karadaui fue clemente pidiéndole que “si queda un átomo de misericordia en tu corazón, abandona el Poder”; con Gadafi, ha sido justiciero. En directo, en la cadena de televisión Al Yazira, el octogenario clérigo alzó las manos al cielo y recitó durante diez minutos diferentes suras del Corán, pidiendo a Dios que ayude a los revolucionarios libios para hacer temblar la tierra bajo los pies del dictador Muamar Gadafi, a cuyos partidarios calificó de “mercenarios”. Al Karadaui concluyó lanzando una fatwa pidiendo que “quien pueda, tiene el deber de ejecutar a Gadafi”.

El controvertido clérigo musulmán, que tiene prohibida su entrada en Estados Unidos desde 2008 y en Gran Bretaña desde 2004 por su defensa de la inmolación como último acto del combatiente del Islam “cuando todos los recursos de la lucha frontal se han agotado”, vivió 30 años en el exilio antes de regresar a Egipto la semana pasada, tras la caída de Mubarak. En su plegaria en El Cairo exigió la liberación de los prisioneros políticos de las cárceles egipcias e hizo el elogio de los cristianos coptos que se unieron a los musulmanes en la lucha contra el régimen de Hosni Mubarak. No es la primera vez que el Presidente de la Unión Internacional de Ulemas, se pronuncia por el dialogo entre musulmanes, judíos y cristianos. Si bien mantiene una actitud de hostilidad profunda contra el Estado de Israel, aunque no contra el judaísmo como tal.

En las diferentes capitales del Magreb, la solidaridad con el pueblo libio confrontado a la mayor masacre que se conoce desde la dominación colonial del país por la Italia de Mussolini, crece. El movimiento Reveil Maghrebin (¡Magreb despierta!), ha expresado su apoyo a la lucha del pueblo libio “árabe, bereber e islámico”. Lo mismo ha hecho la Asociación de Trabajadores Magrebíes en Francia, que reagrupa a los inmigrantes procedentes de África del Norte. Una posición compartida por un amplio colectivo de asociaciones iraníes, norteafricanas y árabes de Francia, en particular los colectivos tunecino, egipcio, marroquí y argelino.

España
En España, los representantes de los partidos políticos han condenado unánimemente la represión del régimen contra el pueblo. Entre ellos, el abogado Antonio Cubillo en nombre del Congreso Nacional de Canarias en apoyo al pueblo libio “que se está manifestando pacíficamente en las calles y ciudades libias, para expulsar el criminal régimen despótico del tirano árabe, que está atacando al pueblo desarmado con aviones y cañones”. El CNC apoya la lucha por “un régimen republicano federal que garantice la libertad de todos los ciudadanos y establezca sus derechos políticos, económicos y sociales y el respeto a las etnias que forman este gran país, Libia, con sus lenguas y tradiciones”.

Por su parte la secretaria general del Partido Popular, María Dolores de Cospedal, ha condenado “la reacción y las atrocidades” del Gobierno libio contra su pueblo y ha pedido al Ejecutivo español que haga valer su “estrecha relación” con el norte de África para reclamar a la Unión Europea la mediación en el conflicto. En cuanto al portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, ha condenado “rotundamente la represión” en Libia y ha mostrado su deseo de que las revueltas en el mundo árabe sirvan para implantar sistemas democráticos.