intento de golpe de estado
La labor de los periodistas del 23-F también es reconocida en el Congreso
miércoles 23 de febrero de 2011, 21:41h
Los profesionales de la información también han recibido un homenaje este miércoles por su desempeño durante el intento de golpe de estado del 23-F del que hoy se cumplen treinta años.
La verdad también logró hacerse un hueco aquel día aciago y lo hizo gracias al trabajo de periodistas, fotógrafos y reporteros que se posicionaron del lado de la libertad, como se les ha reconocido en el Congreso, donde hoy algunos han vuelto invitados a la conmemoración del 30 aniversario del 23-F.
En la tribuna destinada a los visitantes, se ha sentado esta tarde, entre otros, José María García, que entonces era periodista de la Cadena SER y que aquel lunes dejó unas horas los micrófonos deportivos y se "atrevió" a coger una unidad móvil y acercarse a la carrera de San Jerónimo.
Su fama de entonces, ha contado, le valió para hacerse con la complicidad de un capitán de la policía que se hizo "el loco" y le dejó pasar el control.
"¡Hombre García! -me dijo- ¿dónde vas si aquí no está Pablo Pablito Pablete?" recordando la "guerra tremenda" que por aquella época tenía con el que era presidente de la Federación Española de Fútbol, y él le replicó que se dejara de "tonterías" y le permitiera pasar porque era importante que pasaran para informar.
Manuel Pérez Barriopedro, fotógrafo de la Agencia EFE, es otro de los grandes protagonistas de aquel día que ha vuelto hoy a la Cámara Baja. Sus fotos y las de su compañero Manuel Hernández de León, también de la agencia de noticias, fueron las únicas que salieron del hemiciclo.
Y salieron literalmente porque Barriopedro -ha vuelto a recordar- guardó el carrete en su zapato, eso sí después de tenerlo "horas y horas" en la mano pensando en que parte del cuerpo esconderlo. Hernández de León lo hizo dentro de su ropa interior.
Tampoco ha faltado a la cita Pepe Marín, realizador de TVE, quien trataba de contemplar impertérrito como una tras otra los golpistas iban rompiendo todas las cámaras que televisión tenía en el hemiciclo. Pero de cinco, quedó una, que fue la que pudo guardar la memoria de aquellas angustiosas horas.
Miedo no pasó, pero sí mucha tristeza porque en esas tres horas y media que estuvo encerrado en el control de realización con dos guardias civiles a la puerta, pensó en lo que esperaba a sus cinco hijos. "Otra vez volvemos atrás", pensó.