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De Libia, Gadafi y otros musulmanes

José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
martes 01 de marzo de 2011, 11:47h
Con entusiasmo renovado, los Estados Unidos de América, se aprestan a derrocar en nombre de la Democracia a todos los sátrapas del mundo, en particular a los musulmanes.

Loor y Gloria en primer lugar, a la gran potencia occidental. La cual, sin embargo, acostumbra a equivocarse en política exterior una vez sí y otra también. Al mismo tiempo que oculta vergüenzas tales como no haber descubierto a Ben Laden once años después del 11 S.

¿Quién protegió a toda clase de tiranos, eso sí, más o menos pro occidentales?¿ Quién armó a Sadam Hussein, para luego dejarle caer?¿Quién se inventó unas fantasmagóricas “armas de destrucción masiva” en Irak, que ni eran armas, ni de destrucción, ni masivas o mínimas?

El mundo occidental debe mucho, desde luego, a EE.UU. Si no fuera por ellos, estaríamos desfilando al paso de la oca hitleriano o arrastrando alpargatas sin dignidad personal a lo Stalin. Sus muchachos cayeron en las playas de Normandía, Montecasino, y tantos y tantos otros sitios. Ike, luchó inteligentemente contra el Genocidio y nos mostró para siempre el Holocausto de los judíos, gracias a una minuciosa política militar de memoria histórica (gracias a la cual, hoy sabemos, aunque no guste mucho en la izquierda española, que los judíos sí fueron efectivamente perseguidos y masacrados).

El mundo occidental tiene así contraídas deudas con los chicos de Wisconsin y de tantos lugares y pueblos de la Unión, que dejaron sus vidas por defender la libertad de los aterrados y acobardados europeos.

Por esto, por su grandeza en la acogida de tantos inmigrantes que encontraron en Norteamérica la tierra de libertad, en fin, por sus Instituciones, hay que darles las gracias.

Dicho esto, hay que volver a recriminar su absurda, contradictoria, esquizofrénica política exterior, cuando entran en juego sus valores primitivos, tales como el individualismo exacerbado, el ojo por ojo, la violencia solucionadora de una vez por todas de los conflictos, en fin, su apuesta indefinida por la democracia.

Porque la Democracia es planta delicada de cultivo cuidadoso que no prende en cualquier lado. Pretender combinar, en estos momentos, Democracia e Islam es un juego de puro azar y de muy difícil gestión. Los países árabes están política e institucionalmente en un período histórico que varía entre la Edad Media y el Despotismo (des)Ilustrado. Llevar ahí la Democracia sin más es apostar decididamente porque no se mezcle, como agua y aceite, con el Islam.

Nadie está en condiciones de predecir el futuro de la evolución del Islam en el orden de las libertades políticas. Un país como Arabia Saudí es todavía una finca privada de la familia Saud, a quien reverenciamos por su poder petrolífero y nos agachamos solamente por esos negros betunes tan necesarios aquí y que no tienen alternativa previsible. Pero de ahí a teorizar sobre un Estado de Derecho, y sobre unas elecciones democráticas hay un paso que no conviene dar, porque es un paso en falso.

Cierto que hoy por hoy, Gadafi no tiene más apoyo público que Chávez (me refiero al dictador de Venezuela, no al homólogo ex presidente de la Junta de Andalucía), quien a su vez tendrá más de una pesadilla con que la red se vuelva también contra él (aunque Venezuela no es un país islámico, con lo cual los imanes y agregados no pueden nada contra él). Pero Gadafi fue saludado hasta hace bien poco como valladar y muro contra el islamismo. Y, ahí, llegamos al fondo de la cuestión: ¿Son conscientes los Estados Unidos que tras la caída de los tiranuelos lo que se viene encima son unos tiranos de tomo y lomo como en Irán?

El fundamentalismo islamista es enemigo de internet. Pero ahora lo ha utilizado a su favor para derribar a quienes les frenaban. Ciertamente eran corruptos, muy corruptos, crueles, sanguinarios incluso. Ahora la cuestión es saber si quienes les van a sustituir con el apoyo de Estados Unidos (Europa es una comparsa mariachi en este momento y lugar, como casi siempre) van a convocar elecciones libres.

¿Elecciones libres en los países musulmanes con resultados previsibles de realizar una y otra elección posterior como en todo sistema electoral democrático que impida que llegados al poder se acabaron las elecciones?¿Elecciones libres de verdad? Se admiten apuestas.

José Eugenio Soriano García

Catedrático de Derecho Administrativo

JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.

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