El revelador silencio de Sortu
viernes 04 de marzo de 2011, 01:16h
La admisión a trámite por el Supremo de la demanda que la Abogacía del Estado ha presentado para evitar que Portu (léase Batasuna) se cuele en las próximas elecciones es una excelente noticia. Es tanto como asumir que hay indicios suficientes para inferir que el nuevo señuelo de la izquierda abertzale “es cosmético y forma parte de una estrategia de la que ETA es motor y actor principal”. Algo, por otra parte, barruntado por casi todos, salvo por un nacionalismo que parece empeñado en no dejar de confraternizar con el brazo político de ETA y algún que otro iluso –en el mejor de los supuestos- como Jesús Eguiguren u Odón Elorza, cuya admiración por el nacionalismo radical es inversamente proporcional al recuerdo de las víctimas.
La detención del último comando de ETA ha acabado por retratar a Sortu. A medida que avanza la investigación y se van sabiendo detalles de las actividades llevadas a cabo por los terroristas de Galdácano -de momento, han reconocido ya la autoría de 16 atentados-, se suceden las muestras de indignación por lo que se va sabiendo. Del entorno de Sortu, únicamente silencio. Un silencio atronador y del todo revelador, aunque no por ello inesperado. Hubieran tenido una excelente ocasión de disipar dudas profundas. Pero, a las primeras de cambio, se ha visto bien claro el pelaje de los herederos de Batasuna. Quien calla, otorga. Y ellos, por lo visto, no tienen nada que decir ante el macabro currículo de los últimos etarras detenidos. Conviene recordar que tampoco les han merecido comentario alguno los más de novecientos asesinatos que ETA ha perpetrado desde que inició su andadura terrorista. Es de esperar que todo ello le sirva a los iluminados de turno para darse cuenta de que, por ahora, lo único que se mueve en la izquierda abertzale son los colaboradores de ETA en busca de nuevos objetivos. Nada más.