www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Otro rumbo para la energía en Argentina

domingo 06 de marzo de 2011, 08:13h
Es urgente definir otro rumbo para la política energética argentina, ya que el actual modelo implantado en mayo del 2003 ha fracasado. En pocos años hemos pasado de un ciclo de más de veinte años con energía abundante y exportada a otro periodo caracterizado por energía cara, escasa e importada. Hace un siglo que nuestro país comenzó a producir petróleo; durante los noventa años del siglo pasado existió una constante común que iba más allá de los enfoques estatistas o privatistas, y esta constante fue el aumento de la producción.

Cada década transcurrida en el siglo XX muestra incrementos productivos y pocos años de estancamiento, pero nunca retrocesos. Es así como entre 1940 y 1970 la producción se multiplica siete veces, y entre 1970 y el 2000 2,5 veces. Pero este siglo XXI es distinto, porque en tiempos en que el petróleo incrementa sus precios en todo el mundo, por el insaciable consumo asiático, nuestra producción de petróleo y también de gas cae mes a mes, desde hace ya varios años.

La razón de esta caída es la disminución de las reservas, que se vienen agotando, por la simple razón que se extrae y no repone; así no debe sorprender que cada mes se produzca menos petróleo y gas que el mes anterior. El nivel actual de exploración es apenas un tercio del prevaleciente entre 1980 y el 2000; esto ocurre justamente cuando el precio del petróleo es hoy cinco veces superior al de esos años. Mientras en la última década del siglo XX la producción de petróleo había aumentado un 60 por ciento, en la década que concluyo en el 2010 la producción cayó un 20 por ciento.

La mayor parte de la disminución ocurre en los últimos siete años en el periodo 2003-2010 (80 por ciento del total de la caída). Algo similar está ocurriendo con el gas, cada vez se produce menos y por ende cada vez se importa más, pero a precios mucho más altos que las retribuciones a la producción nacional. Por eso no sorprende que la CEPAL acaba de informar que el único país de América del Sud que disminuyo su producción total de energía en el periodo 2003-2009, fue el nuestro con una caída del 7 por ciento, mientras todos nuestros vecinos aumentaban en el mismo periodo su producción: Brasil (28%), Bolivia (50%), Chile (14%), Paraguay (13%), Uruguay (9%).

Al resto también le fue bien, Perú aumento (68%), Ecuador (21%), Venezuela (14%), incluso aumento la devastada Haití. Nuestra producción de petróleo se ubica hoy en 96 millones metros cúbicos por día, mientras que en mayo del 2003 era de 120 millones, es una grave caída de 24 millones de metros cúbicos. Por esta razón no tiene sentido haber proclamado en la visita de nuestra Presidente a Qatar, que “importaremos gas licuado para transformar materias primas energéticas sin elaborar en productos industriales de alta tecnología con valor agregado”.

La verdad es más simple : tenemos que importar cada vez mas gas porque estamos produciendo apenas 124 millones de metros cúbicos diarios, cuando en mayo del 2003, cuando comenzó la actual gestión, producíamos 144,4 millones. Es decir nos están faltando nada menos que 20 millones por día que son los que intentamos comprar afuera a precios más de cuatro veces mayores que los del mercado local; este faltante exigirá crecientes importaciones. La caída en la exploración y en la producción de hidrocarburos nos costara ya más de 6000 millones de dólares anuales en la balanza comercial, pero en el futuro más.

Desde ya que esto se agrava aún más cuando las compras no son transparentes y se amparan en oscuros y discrecionales acuerdos (como las injustificadas compras directas de fueloil contaminante a Venezuela), en lugar de optar por la vía de licitaciones competitivas, propias de una Republica que administra con transparencia los impuestos de sus ciudadanos. No hay solución posible a ningún problema si no se comienza por reconocerlo, y esto es lo que está faltando ya que el gobierno insiste en negar la realidad, lo cual le impide tener una estrategia de expansión productiva. El saldo de las políticas de los últimos años llevo al país a transitar de una economía con energía abundante y barata hacia un complicado escenario de energía escasa, cara e importada. Pero no estamos condenados a la decadencia, otro escenario es posible ya que no enfrentamos una “maldición geológica”, sino que sufrimos las consecuencias de una deficiente política energética, que puede ser corregida.

Alieto Guadagni

Economista

ALIETO GUADAGNI es economista graduado en la Universidad Nacional de Buenos Aires, con estudios de postgrado en la Universidad de Chile y Doctorado en la Universidad de California (Berkeley)

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios