Libia y sus lecciones
miércoles 09 de marzo de 2011, 13:19h
Vaya reto que tienen ¨”las democracias” europeas luego de la solución al problema de la rebelión en Libia.
Si bien todo inició con un vendedor de frutas en Túnez que se inmoló ante el inmoral acoso de la policía, despertando a la juventud en la lucha contra las cleptocracias del Magreb, ahora, semanas después de que han caído los gobiernos de Túnez y Egipto, habrá que ver como se recomponen las relaciones de los países de Europa occidental aliadas, socias y hasta cómplices del Gadafi.
Y es que a medida que avanza la batalla de Libia, se empiezan a conocer las grandes inversiones y negocios de gobiernos y empresarios de la Unión Europea –señaladamente de Italia y España-, quienes a costa de la responsabilidad institucional con derechos humanos y la democracia en esos países, hicieron de Libia y su gobernante una plaza para la complicidad en negocios relacionados con el petróleo libio y las grandes obras publicas de ese país.
Resulta que tanto el premier italiano como el anterior jefe de gobierno de España fueron de los grandes aliados que permitieron la legitimación de capitales procedentes de las ganancias petroleras de Libia. Y es aquí donde se cuestiona si la realpolitik es legítima.
Las páginas de los diarios españoles han divulgado una especie de wikileaks que cuestionan seriamente la legitimidad de la relación de Europa con Libia. Inversiones millonarias de euros libios procedentes del petróleo, empresas de dudoso origen y la consideración –si no es que humillación- de los gobernantes europeos al líder libio con tal de captar y almacenar los recursos procedentes del petróleo de ese país norafricano.
En los momentos en que se vive la batalla por la democracia y la justicia en Libia, se han visto tibios sino es que cómplices con el silencio ante los actos de lesa humanidad que comete el gobernante libio por mantenerse en el poder.
¿Cómo es posible, que con ingresos tan cuantiosos –miles de millones de euros cada año- procedentes de los excedentes petroleros del país con mayores reservas del hidrocarburo en África, el gobernante no haya beneficiado a su población?
Ahora, con la construcción de una nueva nación, donde quedarán los euros de esos fondos, en esas acciones en empresas europeas y esos proyectos conjuntos que por muchos años los gobiernos europeos permitieron al gobierno de Gadafi lavarse en Europa.
Los nuevos tiempos de Europa, de África y del mundo en general habrán de considerar la transparencia de los llamados “paraísos fiscales”, pero también en la responsabilidad de aquellos gobernantes que son ciegos ante las dictaduras y las cleptocracias y que en sus propios países sean llamados a cuentas antes de privilegiar inversiones y lavado de capitales a cambio de tolerar regímenes que, como los cuarenta años de gobierno de Gadafi-
Vital es que los organismos multinacionales vigilen esas prácticas políticas que demeritan la moralidad internacional y sobre todo, toleran la existencia de regímenes poco o nada democráticos dentro de países donde se privilegia el dinero por encima de los derechos de la sociedad.
*Director de Instituto Universitario Ortega y Gasset México. Comentarios: ameza@mexico.com