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reseña

Tomás Pérez Vejo: Elegía criolla. Una reinterpretación de las guerras de independencia hispanoamericanas

domingo 13 de marzo de 2011, 01:55h
Tomás Pérez Vejo: Elegía criolla. Una reinterpretación de las guerras de independencia hispanoamericanas. Tusquets. México DF, 2010. 324 páginas. 199 pesos mexicanos (=12,10 €)
En El laberinto de la soledad (1950), Octavio Paz explicaba de la manera siguiente, magistral y poéticamente, la revolución mexicana de 1910: “México se atreve a ser. La explosión revolucionaria es una portentosa fiesta en la que el mexicano, borracho de sí mismo, conoce al fin, en abrazo mortal, al otro mexicano”. Un fraterno abrazo mortal: una bellísima metáfora para poner de relieve el carácter de guerra civil que tuvo la Revolución. Una porción notable de los conflictos bautizados como guerras de independencia o de liberación nacional, revoluciones o resistencias, contienen –y ocultan–, global o parcialmente, guerras civiles. No resultaría exagerado afirmar que éstas se encuentran en la base de la génesis o formación de muchos de los estados y naciones contemporáneos.

Las guerras civiles del siglo XIX en América constituyen uno de los elementos de reflexión del ensayo Elegía criolla. Una reinterpretación de las guerras de independencia hispanoamericanas, de Tomás Pérez Vejo. Las sendas historiográficas abiertas por François-Xavier Guerra y Jaime E. Rodríguez son transitadas por el autor en su intento de ofrecer una nueva interpretación general de las denominadas guerras de independencia americanas, evitando las proyecciones a posteriori y reforzando la complejidad interpretativa. Estamos, nos recuerda con pertinencia, ante uno de los episodios más destacados en el alumbramiento del mundo contemporáneo: el paso de la Monarquía católica a una veintena de nuevos naciones y estados, España incluida.

Las llamadas guerras de independencia constituyeron, esencialmente, luchas por la legitimidad del poder. No fueron, como se ha interpretado frecuentemente desde la misma época, ni luchas entre criollos y peninsulares, ni guerras entre naciones ni, finalmente, simples conflictos de independencia o revoluciones. Constituyeron, ante todo, luchas entre americanos, de criollos contra criollos. En segundo lugar, las naciones surgieron de las guerras, pero no las provocaron, puesto que a principios del siglo XIX estas supuestas naciones no existían. La propia evolución de las guerras definió límites nacionales en el continente americano y forjó naciones. “En el caso europeo las viejas monarquías fueron la cuna de la nueva nación; en el americano, el cadáver necesario para que ésta naciera”, escribe Pérez Vejo.

Por último, estamos ante auténticas guerras civiles, no demasiado distintas de las que en la misma época ensangrentaron España, Francia o Portugal. Las revoluciones, en cualquier caso, fueron consecuencia del desarrollo de las guerras. En los antiguos territorios de la Monarquía católica, a un lado y otro del Atlántico, tuvieron lugar, entre 1808 y mediados de la centuria, unas largas e intermitentes guerras fratricidas; unos enfrentamientos, en definitiva, entre visiones del mundo contrapuestas. Pérez Vejo lo analiza y cuenta en Elegía criolla, un libro magnífico.

Por Jordi Canal
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