La naturaleza se ceba con Japón
domingo 13 de marzo de 2011, 11:28h
Los devastadores efectos del seísmo que ha asolado Japón se están dejando sentir en todo el Pacífico. La alerta de tsunami se ha extendido hasta las costas americanas aunque, por fortuna, su impacto ha sido menor de lo que se esperaba. Con todo, las consecuencias del terremoto trascenderán del ámbito meramente geográfico de Japón: dado el altísimo nivel de industrialización del País del Sol Naciente, es de imaginar que la economía mundial se resentirá en más de un aspecto. La tregua que concedan las réplicas durante estos días permitirá evaluar con mayor exactitud unos daños que se presumen astronómicos.
Dos son las lecturas que cabe hacerse del terremoto. La primera de ellas, que poco o nada puede hacer todavía el hombre ante la fuerza imparable de la naturaleza; máxime, cuando se desencadenas fenómenos tan catastróficos como el acaecido a finales de esta semana. La segunda, que de no haberse producido en Japón, posiblemente estaríamos hablando del colapso total del país; baste si no recordar el caso de Haití. Y es que las construcciones japonesas han demostrado su solidez en una prueba tan dura como la del pasado viernes. Al mismo tiempo, el sentido cívico de los japoneses y su concienciación ante la permanente amenaza sísmica con la que han de convivir ha hecho que siguiesen al detalle los protocolos marcados, lo que se ha traducido en que muchos de ellos hayan podido salvar la vida. Ambas cosas son dignas de admiración.