Este sábado el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, iniciará en Brasil su primera gira por Latinoamérica, la cual ha generado gran expectación entre los vecinos de la potencia norteamericana, en especial en el Palacio de Planalto cuyas relaciones con Washington atraviesan uno de sus momentos más dulces.
Sin superar aún la resaca del Carnaval, Brasil tiene otra excusa para celebrar y salir a la calle: la visita de
presidente de EEUU, Barack Obama, quien se reunirá el sábado en Brasilia con
su homóloga Dilma Rousseff, para reforzar el diálogo y las alianzas comerciales entre sendos países. Sin embargo, el pasó del jefe de la Casa Blanca por el gigante suramericano va más allá de la diplomacia, es una oportunidad que tiene el pueblo brasileño de acercarse a un líder mundial que rompe con los estereotipos de sus antecesores, por lo que tienen todo dispuesto para ofrecer al mandatario estadounidense un recibimiento digno de una estrella de fútbol.
Pancartas con el rostro del mandatario con la silueta del emblemático Cristo Redentor y los relieves del “Pao de Açúcar” de fondo, decoran las calles y las favelas de la ciudad, como si de una leyenda del balompié nacional se tratara, invitando a los cariocas a unírsele el próximo domingo en la plaza Cinelandia, considerada el
epicentro de la democracia de ese país, debido a que allí tuvo lugar la mayor protesta contra el régimen militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985.
El 26 de junio de 1968 miles de estudiantes, obreros, profesores y religiosos se manifestaron por primera vez en forma masiva contra el golpe de Estado que cuatro años antes condujo a los militares al poder y contra la represión que le costó la vida pocos días antes a un universitario. La“Marcha de los Cien Mil” como se recuerda este hecho, es vista como la principal instigadora de los movimientos civiles durante la época de la Junta Militar.
Asimismo, Cinelandia fue el sitio en que los partidos políticos brasileños iniciaron en 1983 la campaña conocida como "Directas ya", en la que pidieron que el primer presidente que sucediese a los militares en el poder fuese elegido en votación directa y popular y no por un colegio electoral en el Congreso.
Por lo que la alocución del único presidente afroamericano de la historia de Estados Unidos en este lugar, tiene una carga simbólica que los brasileños no pueden resistirse; razón por la cual el país se prepara para recibir al
líder Demócrata con honores más que de estado, de “súper estrella”, bajo el calor, la alegría y la simpatía que caracteriza a los brasileños.
El paso del presidente norteamericano por una de las economías emergentes más influyentes de la actualidad, es una oportunidad para reactivar las
relaciones bilaterales entre Brasilia y Washington, las cuales sufrieron un leve enfriamiento durante el segundo mandato de Luiz Inacio Lula da Silva, a causa de sus nexos comerciales con Irán, y que tanto Rousseff como Obama buscan volver a poner a tono en una visita con más iconografía Pop que política que presume de tener su página web
http://www.obamabr.org/ y una legión de seguidores en Facebook.