La imprescindible intervención en Libia
domingo 20 de marzo de 2011, 09:50h
La resolución de Naciones Unidas que habilita el cierre del espacio aéreo libio llega muy tarde, quizá demasiado. Y a la vista de lo acontecido este fin de semana, era más que necesaria. Fue sentir Gadafi la presión militar internacional y cesar de inmediato los bombardeos aéreos sobre su propia gente. No así las operaciones terrestres, hasta el punto de que ayer aviones franceses y buques norteamericanos tuvieron que abrir fuego contra objetivos militares libios. Dichas operaciones se han estado llevando a cabo con la mayor impunidad, y han hecho un daño tremendo al país.
De haber intervenido antes, posiblemente Gadafi ya no estaría en el poder. Pero el líder libio, consciente de que el tiempo jugaba a su favor, ha sabido jugar a la perfección la baza de la falta de liderazgo internacional que hay en la actualidad, con excelentes resultados para sus intereses. En la década de los 90, Javier Solana autorizó la intervención de la OTAN en los Balcanes, ante el genocidio que allí se estaba perpetrando y la total inoperancia de la ONU para detenerlo. En esta ocasión, sin embargo, ni la OTAN ni la Unión Europea han estado a la altura. No habiéndose atrevido a mover ficha y dejando el asunto en manos de Naciones Unidas se ha enviado un inequívoco mensaje de pusilanimidad tanto a Gadafi como al resto de tiranos que tienen sojuzgados a sus respectivos pueblos. Un Gadafi restablecido en el poder, convencido –por si le hacía falta otra prueba, después de que la atrocidad de Lockerbie le saliera gratis- no será sólo un tirano represivo de su propio pueblo: será un peligro en toda el área. Todos los países ribereños del Mediterráneo deben impedir un escenario parecido. Para España, es una cuestión vital de seguridad, además de un tema de humanidad. Esperemos que la actuación de la coalición internacional estos días sobre suelo libio sea algo más que una parada militar. Su población lo merece.