Revista de prensa
Gistau alaba a Llamazares y llama insípido a Rajoy
miércoles 23 de marzo de 2011, 09:10h
Los problemas internos en la OTAN a cuenta de quién manda mientras Gadafi sigue atacando a los rebeldes en Libia, junto a las diferentes interpretaciones de lo expuesto ayer en el Congreso de los Diputados por Zapatero sobre la “no guerra” centran los temas de todas las portadas de este miércoles. Poco sobre la guerra en sí, sobre Japón y algo, también poco, sobre la legalización o no de Sortu.
El País titula “Francia propone una dirección política para la operación en Libia” y destaca que el plan prevé que la OTAN sustituya a EEUU en la planificación y Merkel retira sus navíos del Mediterráneo para evitar que actúen. La foto es para un militar libio mostrando un retrato de Gadafi junto a una batería lanzacohetes destrozada por un ataque aéreo aliado en Trípoli. Al respecto señala que “El 99% del Congreso apoya las decisiones de Zapatero contra Gadafi”.
Otros argumentos de primera son que “El riesgo de un bloqueo político agrava la crisis económica en Portugal”, que “Japón detecta radiactividad en aguas del Pacífico” y que “Alemania abre una vía rápida para ‘importar’ 500.000 técnicos”.
El País editorializa sobre la guerra de Libia: “Hubiera resultado inexplicable quedar al margen de una operación en la que el imperativo moral de impedir al régimen libio cometer nuevas atrocidades coincide con la imprescindible autorización de Naciones Unidas. Por razones no fáciles de entender, el Gobierno decidió limitar a un mes la autorización solicitada a la Cámara, aunque señaló que se trata de un plazo prorrogable”. Para este periódico, “la rapidez con que la coalición liderada por Francia, Reino Unido y Estados Unidos ejecutó la misión autorizada por la resolución 1973 ha hecho que caigan en el olvido otros aspectos sustanciales de este texto que inspira la estrategia internacional frente a Libia; en concreto, la necesidad de bloquear los activos financieros de los que dispone Gadafi”. En segundo lugar, y para concluir, afirma el texto que “el componente militar de la estrategia de la coalición no debería arrinconar el papel de la diplomacia, que sigue siendo imprescindible para un desenlace favorable de la misión”.
El Mundo se centra en el discurso de Rajoy ayer en Congreso a cuenta de la guerra de Libia y titula “No somos como ustedes”, Destaca la frase: “En lo que de nosotros dependa, nadie tendrá ocasión de pensar que la posición de los españoles en el mundo sea inestable, nadie podrá temer que nuestra lealtad con los aliados se muestre pendular, y nadie podrá sospechar que la palabra de los españoles es movediza u oportunista”. La imagen, Rajoy volviendo a su escaño con Zapatero, Rubalcaba y Salgado detrás.
Más argumentos, “Gadafi ataca a los rebeldes mientras Occidente discute quién debe tomar el mando”, “La Audiencia investigó las llamadas de Ares al teléfono de contacto con Eta en la tregua”, “Fiscal y Gobierno concluyen que el rechazo de Sortu a la violencia es insuficiente” y “Los nacionalistas intentan llevar los pinganillos del Senado también al Congreso”.
Federico Jiménez Losantos dice que “así la guerra, no”. El periodista no sabe “si la guerra es para derribar , contener o amputar el despotismo de Gadafi” y afirma que “detesta” el “pacifismo progre”.
David Gistau sólo salva a Llamazares de la sesión de este martes en el Congreso: “Fue el único orador en el que vibraron principios puros y honradez; fue, también, por insumiso, el único receptor de las réplicas presidenciales, mientras murmuraban las bancadas porque se querían ir a comer”. Todos los demás, opina, “dijeron lo mismo”. Rajoy “estuvo entregado e insípido, aunque la parte más furibunda de su bancada le pedía venganza por el ‘no a la guerra’ de Zetapé, él apenas dejó dos collejas tan sutiles que casi pasaron inadvertidas”.
ABC abre con “Gadafi ya no es su objetivo” para referirse a que Zapatero viste ahora de acción humanitaria la intervención bélica y dice que lo que busca es un cambio de régimen y no relevar al dictador libio”. La imagen es para un policía saludando militarmente al presidente del Gobierno.
Más temas de portada son “Eta no dará nunca las armas, según su plan estratégico”, “El Gobierno trampea para evitar subir la luz antes de las elecciones” y “La OCDE critica el alza de tipos y Salgado la minimiza”.
Antonio Burgos se pregunta: “¿Tenemos posición para meternos de hoz y coz en esta carísima guerra, codo con codo con los que no tienen encima la ruina de España? Y, sobre todo, algo que no tiene precio: ¿cuánto cuesta la vida de esos 500 servidores de la Patria que ponemos en peligro al mandarlos a una guerra para la que no tenemos posición y que ni nos va ni nos viene?”
Opina Ignacio Camacho que “el ataque a Libia cuenta con el respaldo de la ONU y por tanto está amparado por esa peculiar legalidad internacional que se construye con el voto de los dictadores; sin embargo –matiza-, formar parte de la misión militar es, al menos hasta que intervenga la OTAN, una decisión voluntaria que Alemania, por ejemplo, no ha querido tomar”. Prosigue: “A favor del presidente cuenta no obstante la baza del permiso de Naciones Unidas, aval que también acabó llegando a posteriori para la operación de Irak. Lo que abrasa ahora el crédito del zapaterismo no es la impecable adecuación formal de su decisión política, sino el contraste con la identidad ideológica que ha tratado de forjar de sí mismo y con la evidencia de que siete años después de presentarse como adalid del pacifismo universal acaba aterrizando en una dura realpolitik de portaviones, fragatas y misiles. Un marco de opinión pública aplastante para el gobernante que al inaugurar su mandato prometió con ahuecada solemnidad que el poder nunca lo cambiaría”.
La Razón, titula “La no guerra de Libia” y señala que Zapatero no usó la palabra guerra para referirse a la intervención militar contra Gadafi, Rajoy la utilizó dos veces y Llamazares, ocho en el Congreso. Mientras, Sarkozy y Obama lucha por determinar el papel de la OTAN mientras Gadafi amenaza: “Lograremos la victoria final”. Se destaca el “¡Quién le ha visto y quién le ve!” que le dedicó Llamazares a Zapatero y los 25 millones de euros que costará la operación española. La foto, para un marino despidiéndose de su pareja antes de zarpar en la fragata Méndez Núñez.
También, sobre el caso Faisán, “La jueza Le Vert pregunta si el Gobierno mantuvo la negociación con Eta después del atentado de la T-4”, “El PSOE teme que el adiós anticipado de Zapatero suponga un adelanto electoral” y “El Ejecutivo dice que prohibir los anuncios de contactos en Prensa rebajaría la violencia de género”.
Alfonso Ussía se pregunta por qué ya no pueden decirse determinadas palabras. “Se me afeó que usara la frase ‘estoy negro’ para explicar mi hastío por una cuestión irrelevante. Tendría que haber dicho ‘estoy subsahariano’. A Mourinho y a Cristiano se les canta, sin que nadie se rasgue las vestiduras, un pareadillo que dice ‘ese portugués, hijoputa es’”.
Público, con una imagen de Llamazares serio pasando delante de Zapatero y Rubalcaba, titula “Libia divide a la izquierda” y destaca que el diputado de IU insiste en que la democracia no se impone con la guerra. Apunta también que las disputas internas de la OTAN obligan a crear otra coalición y en un reportaje se subraya que el ‘no a la guerra’ sigue teniendo abanderados en el mundo de la cultura.
Por otra parte, “La Audiencia abre diligencias contra las agencias de rating”, “La radiación de Fukushima ya ha llegado al mar depositada por la lluvia”, “Calatrava se apoyó en Camps para cobrar por un edificio que no construyó” y “La Junta calcula que el fraude de los ERE se eleva a 9,5 millones de euros”.
Marco Schwartz ve “lógico” que la guerra “provoque tensiones en la izquierda española, antibelicista y con una vieja cultura de reflexión moral”. El jefe de Opinión de Público lo ve así: “Virtudes que la derecha pretende convertir en defectos, intentando vejar a Zapatero y a aquellos activistas del No a la Guerra que protestaron contra la guerra ilegal de Irak y que ahora comprenden la intervención en Libia. Y mofándose al mismo tiempo de los grupos opuestos a la operación. Ahora bien, Zapatero cometería un error si interpretase la votación del Congreso como un cheque en blanco y eludiera su responsabilidad de velar por que la misión se ajuste a los principios, en teoría humanitarios, que la inspiraron”.
La Gaceta destaca que “Rajoy apoya sin matices ni reproches la guerra de Zapatero en Libia” y apunta que el Parlamento español aprueba en masa los bombardeos. “¡Quién le ha visto y quién le ve!”, critica Llamazares a Zapatero, que se justifica y asegura que “no ha cambiado”. Las fotos para Rajoy y Garzón, cuando el juez también entonó el “No a la guerra”.
Además, “Gadafi gana tiempo mientras la OTAN se pelea”, “La Fiscalía del Supremo cree prescritos el delito fiscal y la falsedad documental de Bono” e “Inminente ilegalización de Sortu”.
Carlos Dávila se muestra sorprendido ante cuatro hechos: “Zapatero justificando patéticamente su ‘sí a la guerra’; Bono, exculpado nuevamente por el Supremo; Garzón, moviendo el rabo por doquier mientras recordamos cómo en 2003 abandonó su turno de guardia para ir con los ‘zejudos’ a la romería contra Aznar; por fin, Sortu que ya adelantamos que no será legalizada, según lo pactado entre Eta y el Gobierno”. Y se pregunta: “¿Pasará todo esto en Venezuela?”