Largas colas a las puertas de las oficinas de empleo, gran descontento social, ver la espalda del movimiento ecologista o quedarse fuera de la foto pacifista son estampas que el presidente del Gobierno no esperaba cuando en 2008 defendió un programa electoral socialista apoyado sobre estos pilares.

El documento
100 motivos, publicado por el Partido Socialista en 2008, resumía el programa electoral de
José Luis Rodríguez Zapatero. Tres años después, la distancia entre el texto y la realidad es significativa. El primero de los cien puntos reza: "Acercaremos nuestra economía al pleno empleo y mejoraremos la calidad del trabajo y su estabilidad, el incremento salarial, la igualdad en el trabajo y la conciliación de la vida personal y laboral". Segundo punto: "Crearemos dos millones de empleos nuevos, que se sumarán a los tres millones que se han creado". Tercero: "Reduciremos la tasa de desempleo hasta el entorno del 7 por ciento". La primera de las instantáneas que no tenía en mente el presidente del Gobierno, entonces candidato entre el primer y segundo mandato, era la de largas colas a las puertas del INEM. El paro supera el 20 por ciento y la recién aprobada reforma laboral no cuenta con el respaldo del principal partido de la oposición, la patronal y los sindicatos.

CCOO y UGT salieron a la calle para protestar en la jornada de huelga general por el elevado desempleo y la controvertida reforma del mercado del trabajo. Especialmente en la presente legislatura, sus responsables han denunciado recortes sociales que no sólo han distanciado al
Partido Socialista de los sindicatos; también de los partidos de la izquierda en el Congreso de los Diputados. Los funcionarios y los pensionistas han pagado la crisis con recortes en sus retribuciones. Pese a que el descontento no se ha expresado en demasía en la calle, una imagen fiel es el descontento del electorado de Rodríguez Zapatero, según reflejan las encuestas, y la escasa confianza de los españoles en los ajustes del presidente, que han afectado a uno de los pilares del citado
100 motivos, que habla de elevar las pensiones mínimas.

Greenpeace colgaba esta semana carteles en Ferraz –también lo hizo en Génova- en protesta por la, consideran, titubeante
política energética del Gobierno. El verde es un color que el Partido Socialista quiso hacer ver en su campaña en una llamada al votante con sensibilidad ecológica, ahora cautivado por Equo, formación promovida por Juan López de Uralde, precisamente exdirector de Greenpeace. "Sustituiremos gradualmente la energía nuclear por energías más seguras y limpias, cerrando las centrales nucleares de forma ordenada en el tiempo, al final de su vida útil", señala el ideario de cien puntos de 2008. Sin embargo, la central de Garoña recibió una prórroga. En el Parlamento, Izquierda Unida se ha apropiado asimismo del papel verde junto con ICV.

"Quién le ha visto y quién le ve", le dijo Gaspar Llamazares al presidente del Gobierno en el Congreso en la sesión destinada a la guerra en Libia. Con una pegatina del
'No a la guerra' en la solapa, el líder de IU criticó que quien en otros tiempos ha enarbolado la bandera de la paz ha embarcado a España en un conflicto.
De 2008 a 2011, Rodríguez Zapatero ha visto estampas que la crisis, una crisis nuclear y un consenso internacional para intervenir en
Libia no han favorecido. Con la izquierda política y sindical en contra y las últimas manifestaciones de descontento de ecologistas y pacifistas, el programa electoral queda en parte desbaratado en algunos de sus puntos principales. Resta otro año más para un golpe de timón y volver a abrazar los postulados tradicionales que predica el socialismo, pero los datos y los acontecimientos son viento en contra que quizá un nuevo capitán, bregado en la hostilidad, sea capaz de liderar.