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aplicación contra páginas web maliciosas y timos

WOT, el justiciero de la Red

sábado 26 de marzo de 2011, 19:44h
Se estima que diariamente nacen 60.000 nuevas páginas-Web maliciosas y timos. ¿Quién protege al usuario de la Red de la amenaza invisible que acecha en los amorfos recovecos de un universo que no tiene cuerpo ni volumen?
La amenaza
En las ciudades medievales y barrocas todos sabían que salir de noche a las calles sin iluminar era un riesgo letal. Malhechores aguardaban emboscados en alguno de los rincones oscuros de la ciudad. El ciudadano probablemente sabía qué barrios y esquinas eran los más adecuados para cobijar al criminal y podía evitarlos. La amenaza tenía rostro y un aliento infesto. Gracias a su abundante alumbrado, las ciudades del siglo XXI son menos aptas para ofrecer escondrijos, y aunque siga habiendo barrios sospechosos, el miedo no es tan inminente como quinientos años atrás.

Pero, ¿qué sucede en esas otras ciudades incorpóreas cuya realidad se ha vuelto igual o más real que las ciudades físicas en las que funcionan nuestros cuerpos materiales? Hablo de las ciberciudades… del disforme Universo de la Red, que crece a una velocidad vertiginosa e incontrolada hacia cualquier y todos lados, más allá de nuestras dimensiones conocidas. En estas ciberciudades múltiples el criminal carece de rostro y aliento, y nuestro olfato no es capaz de percibirlo a tiempo. La Red deforma nuestro concepto de la realidad con tal violencia, que no podemos sino jadear aturdidos en un intento desesperado de adaptarnos a algo absolutamente nuevo e inconcebible. Los cimientos de nuestra moral y nuestra verdad se tambalean. Y el criminal se ha disfrazado. Antes de que podamos percatarnos de su presencia, su afilada daga se ha clavado en nuestra vida: nos ha robado la identidad; ha pagado sus cuentas con nuestra tarjeta de crédito; nos ha destruido el disco duro; nos ha vendido algo que nunca llega a nuestro buzón; nos atormenta con mensajes obscenos. Y es demasiado tarde para defenderse.

Los milagros de la Red traen consigo insólitos problemas ante los cuales quedamos pasmados. El tiempo de reacción es peligrosamente largo, y las más de las veces ni siquiera sabemos qué hacer.

Existen sistemas automatizados de seguridad en la Red cuya función básica es vigilar la seguridad técnica, pero su eficacia queda muy por debajo de las necesidades reales de los usuarios, y además, no es difícil engañar y manipular estos sistemas.

¿Qué puede hacer el usuario corriente que nada entiende de informática? Navegar se convierte en una pesadilla, y el navegante no sabe si está a punto de meterse en la boca del lobo para salir de ella magullado.


La historia
Éstas son las preguntas que se hacía Sami Tolvanen, ingeniero superior, mientras preparaba su tesis doctoral en la Politécnica de Tampere en otoño de 2005. Se le encendió la bombilla, habló con su amigo Timo Ala-Kleemola, otro ingeniero de primera, y le propuso colaborar en la creación de un servicio realmente revolucionario de seguridad para la Red.

En enero de 2006 tenían listo el primer prototipo. Reunieron un grupo Alfa con el que probar el nuevo invento. Los resultados fueron excelentes. En el verano de 2006 los inventores crearon su empresa y lanzaron el producto, WOT (Web of Trust), a la Red a través de Mozilla, para ofrecer gratuitamente la descarga del programa de seguridad WOT.

En noviembre de 2009, Vesa Perälä tomó las riendas de la dirección de WOT Services Ltd. y desde entonces WOT se ha lanzado a la conquista del mundo. La empresa está a punto de firmar un contrato de colaboración con Facebook. Vamos a testimoniar el nacimiento de una estrella internáutica.

WOT
Quizás el mayor problema de la navegación internáutica sea la imposibilidad de saber si una página web o el servicio que ofrece al usuario es seria y de fiar. No podemos mirar a la cara al vendedor ni intuir sus buenas o malas intenciones. Para ello se creó WOT.

Una vez descargado con un clic en www.mywot.com el servicio WOT, el usuario tiene la posibilidad no sólo de ver la reputación de las páginas Web que visita sino también de evaluarlas. WOT recoge estos comentarios y evaluaciones dadas por los usuarios –la Comunidad WOT, un infalible e internacional ejército de oteadores de 20 millones y en constante aumento –. Cada media hora WOT actualiza la información recibida sobre la reputación de más de 31 millones de páginas Web. Luego relanza la info actualizada a la Red. El número de páginas Web evaluadas crece a diario. WOT vigila la reputación de las páginas web, y se preocupa no sólo por temas técnicos sino sobre todo por temas morales.

Con un donut de los colores del semáforo podemos saber y comunicar, basándonos en nuestra experiencia, si una Web es fiable, si respeta nuestra privacidad, si es segura para los niños y si se puede confiar en sus servicios de ventas. Verde es seguro; amarillo, regular; rojo, peligroso. Muy sencillo. La precisión de WOT es inmejorable, y los idiotas de la Red como servidora, no tienen el más mínimo problema a la hora de usar su protección.

WOT es un brillante ejemplo de perfecta adaptación a realidades y retos inauditos. Además, muestra una capacidad inspiradora de romper fronteras preconcebidas a la hora de procesar y tratar la realidad circundante. Los inventores de WOT tuvieron la genial idea de reunir la experiencia de gente normal y corriente y aprovecharla para el beneficio de todos. Ningún grupo selecto de expertos tendría la capacidad de acceder al mismo número de páginas Web para investigarlas, como millones y millones de usuarios de la Red por todo el mundo.

¡Qué tiemblen los cibercriminales, el pueblo guiado por WOT ha venido a hacerles frente!

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