¿Las revueltas del mundo árabe, una cuestión interna?
domingo 27 de marzo de 2011, 10:51h
Las revueltas que hace pocas semanas originaron los cambios de régimen en Túnez y Egipto se han extendido a Libia, Siria, y Yemen, entre otros. En mayor o menor medida, casi todos los países árabes viven estos días un movimiento ciudadano que busca avanzar en pos de reformas democráticas. Egipcios y tunecinos fueron capaces de hacerlo por sí mismos, ayudados por el hecho de que ni Mubarak ni Ben Alí utilizaron al ejército para reprimir a la población. No puede decirse lo mismo de los líderes que estos días sacan tropas a la calle para sofocar a tiros las protestas de sus ciudadanos. Las consecuencias de sus actos son imprevisibles, aunque no auguran nada bueno.
¿Qué rol debe desempeñar la comunidad internacional? Se ha criticado su falta de criterio común en el caso de Libia, y con razón. Falta un liderazgo sólido y visible, por cuanto Obama ya ha dejado claro que no quiere un papel protagonista en todo este asunto. Hay que tener en cuenta que su administración ya heredó dos escenarios bélicos tan costosos a nivel humano y económico como Irak y Afganistán, por lo que sus reservas a la hora de mandar tropas a un tercer frente resultan hasta cierto punto explicables. Son una atenuante, que no una eximente, por cuanto lo que ahora se cuece en la parte meridional del Mediterráneo puede dar un giro copernicano a la actual realidad política que ahora impera.
Aunque, precisamente, en base a éste último concepto geográfico quepa inferir que corresponde a Europa el cometido que muchos arrogan a Estados Unidos. Máxime ahora que, como parece, las revueltas no están siendo capitalizadas por el integrismo, sino por la ciudadanía. Estados Unidos debe estar presente, sí, pero como uno más. Han de ser otros los que asuman un mayor protagonismo. Y, de momento, salvo -que es algo, pero insuficiente- por parte de Francia e Inglaterra, no está siendo así en lo que respecta a la Unión Europea en bloque.