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crisis en el mundo árabe

Se desploma el equilibrio geopolítico en el Magreb

lunes 28 de marzo de 2011, 15:46h
Las revueltas generalizadas en el mundo árabe y en el Magreb estan rompiendo el equilibrio geopolítico en toda la región. Las potencias mundiales cortejan a sus posibles aliados salidos del derrumbe de las dictaduras y del surgimiento de nuevos Estados democráticos.

Desde el Atlántico hasta el Golfo, desde Marruecos a Irán, las revueltas se suceden en contra de los regímenes despóticos y corruptos. Los pueblos de toda la región sumidos durante decenios en el letargo y la obediencia ciega a los dictadores exigen cambios democráticos, nuevas Constituciones, gobiernos representativos, justicia y libertad. En Túnez y en Egipto la insurrección popular ha derrocado a los dictadores y puesto a las dictaduras en entredicho. Una nueva Carta Magna y elecciones libres y democráticas a corto plazo muestran el camino al resto de países de la órbita árabe y musulmana.

La guerra en Libia donde las fuerzas de la insurrección acorralan al Ejército del dictador Gadafi y sus mercenarios, es ilustrativa del propósito de las potencias mundiales de no perder el control de esta zona del mundo rica en recursos energeticos. Lo que en un principio fue una revuelta popular en contra de un sistema arcaico de despotismo tribal, se ha convertido en un enfrentamiento militar en toda regla. El “Ejército rebelde” dotado de todo tipo de armamento incluidos tanques, artillería pesada y coheteria, apoyado por las fuerzas de la coalición internacional que bombardean las posiciones de los leales a Gadafi y suministran armas y municiones a los insurgentes, se encuentra frente a frente con el Ejército del régimen de Trípoli. La suerte de la contienda podría decidirse por el compromiso de los Ejércitos occidentales bajo el mando OTAN, de apoyar a los insurgentes hasta el derrocamiento de Gadafi.

Francia, que junto a Gran Bretaña ha sido el promotor de las operaciones militares internacionales contra el régimen de Tripoli, quiere recuperar el liderazgo geopolítico del Norte de África. Con el fin de evitar que Libia siguiese el camino de Túnez y Egipto, el gobierno de Nicolas Sarkozy se apresuró a reconocer al Consejo Nacional de Transición libio como “gobierno” y “ único interlocutor” del pueblo libio. París quería que no se repitiese en Libia el proceso por el que las revoluciones populares en Túnez y Egipto triunfaron en contra de quienes pretendían que quedasen a mitad de camino con un RCD (partido de Ben Ali) en el poder tras la huida del dictador, o un general Omar Suleiman al mando del poder en El Cairo tras el derrocamiento de Hosni Mubarak. Francia convenció a la coalición internacional, incluido al Consejo de Seguridad de la ONU, para que apoyasen al CNL y dentro del mismo a los sectores mas conservadores dirigidos por su presidente exministro de Justicia de Gadafi, Mustafa Abdelyeil, y los monárquicos partidarios de poner el futuro de Libia bajo tutela occidental.

Las otras corrientes populares libias que han participado en la insurrección contra Gadafi, como los naseristas, los radicales laicos o los islamistas, están siendo marginadas en el seno de las “ nuevas instituciones” que tienen el apoyo occidental. Francia ha sacado las conclusiones de su pérdida de influencia en el Magreb, en Tunez, en Egipto y en Argelia, para centrar sus esfuerzos en erigirse como interlocutor privilegiado de un futuro régimen libio democrático. No sólo trata de garantizar los grandes proyectos que París tiene en marcha con la región – venta de centrales nucleares, suministro de armamento, contratos de explotación del petróleo y del gas, infraestructuras, red ferroviaria – sino de controlar la geopolítica regional en detrimento de otras potencias, como Estados Unidos o Rusia, que poseen también ahí intereses estratégicos.

Washington parece haber dejado el camino libre a París para ejercer su dominio en el norte de África, por estar ya fuertemente involucrado en el Golfo, donde tiene sus principales intereses. El Pentágono ha cedido el mando de las operaciones militares a la OTAN, y presumiblemente aceptará este martes que el mando político recaiga en Francia. Por el momento, la principal preocupación de Estados Unidos es mantener el equilibrio en su favor en la región del Golfo. Por eso ha apoyado la intervención militar del Consejo de Cooperación del Golfo (coalición que componen seis países, Arabia Saudita, Oman, Kuwait, Bahrein, los Emiratos Arabes Unidos y Qatar), para reprimir la insurrección en Bahrei en contra de la monarquía sunita de Al Jalifa. EEUU no puede permitir que se destabilice Bahrein, donde tiene el mando operacional de la Vª flota, y defenderá el statu quo en el Golfo con todos los medios directos e indirectos.

El estancamiento de la geopolítica que ha prevalecido hasta ahora en la región se observa igualmente en el entorno de los paises del Oriente mediterráneo. La insurrección popular en Siria en contra de la dinastía familiar de El Assad, perteneciente a la minoría alauita que controla el poder en el país, y en Jordania, donde es cuestionada la dinastia hachemita del rey Abdala de origen saudí, ha roto el equilibrio en la región y forma un nuevo puzzle geopolítico.

Rusia ha heredado de las alianzas tejidas en la epoca de la URSS con los “ regímenes progresistas” árabes, hoy en su mayoria cuestionados por su deriva dictatorial : Siria, Yemen, Libia, Egipto y Argelia. Los estrategas del Kremlin que poseen fuertes vinculos con los Ejércitos de estos paises, tambien se posicionan para garantizar sus intereses cara a un nuevo equilibrio político en la región.

La “guerra de Libia” se produce en este contexto, y la participacion de fuerzas internacionales en la misma debe ser vista en función también de los intereses a preservar, y no simplemente en nombre de un discutido y discutable “derecho de ingerencia humanitaria”. Y así como en los medios de comunicacion norteamericanos, britanicos y franceses se discute abiertamente de esta tematica, es sorprendente que la opinión pública española no haya tenido ni una sola explicación del gobierno de Rodriguez Zapatero sobre a quién defendemos en Libia? y por qué.
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