entrevista
José G. Abad: "Parece que Letizia tiene más sangre azul que las infantas"
miércoles 26 de marzo de 2008, 23:52h
¿Cree que la publicación de las cartas ha podido molestar a la Familia Real? ¿Cuál ha podido ser su reacción?
Lo único que yo sé es la reacción oficial, que han hecho notar su "sorpresa", y es la palabra que han empleado. No me ha llegado otra noticia oficiosa ni indirectas sobre el asunto. No creo que les haya podido molestar, porque el rey queda muy bien en unas cartas que recogen aspectos inéditos de su personalidad, que demuestran su gran sabiduría y perspicacia política. Por otro lado, yo creo que son de gran interés para la gente, por lo insólito que resulta que un rey enseñe el oficio a su hijo. Recuerdo contados casos históricos, muy pocos, como las cartas de Carlos I a Felipe II. Es interesante leer los consejos del rey y también qué es lo que piensa sobre algunos aspectos importantes en los que no puede posicionarse públicamente.
¿Fue complicado hacerse con las cartas personales?
Muy difícil. Me puse a ello cuando leí un libro muy interesante de José Antonio Alcina que relata su época como tutor del príncipe cuando estudiaba en el "Lakefield College School" en Canadá, año en el que el rey le envió las cartas. Alguna vez el príncipe se había referido a ellas como "cartas institucionales". Me pareció que tenía que hacerme con el material como fuera, hasta que lo conseguí. Sí desmiento que haya sido una filtración intersada por parte de Zarzuela, según algunos para ganarse las simpatías después del "annus horribilis", pero otros han opinado que todo lo contrario, que tengo intención malévola... No he recibido cartas en un sobre anónimo, ha sido fruto de un trabajo de investigación periodística.
¿Por qué cree que el rey se decidió a escribirle siendo tan joven?
Los reyes se hacen casi desde que nacen. Antes de esa edad, con motivo del 23 F, Juan Carlos le hizo despertar y estar de guardia para que viera lo difícil que es ser Jefe de Estado. Recuerdo que me han comentado muchos políticos que cuando tenían audiencias con el rey, había un niño merodeando en el despacho, lugar en el que tenía permiso para acceder de manera ilimitada, excepto en situaciones concretas. El aprendizaje ha sido básicamente desde el nacimiento.
¿Qué hecho destaca de la relación padre-hijo?
Creo que hay por parte del rey, por ambas partes, una admiración mutua. El rey admira la formación que tiene el príncipe, y lo ha dicho muchas veces, que es superior a la que él mismo recibió. La educación que Don Juan consensuó con Franco era de "picotear aquí y allá", no una carrera seria y en profundidad, algo que sí ha querido para su hijo. Felipe admira el carisma del rey. Las únicas discrepancias que hubo han sido por los "amores" del príncipe. Cuando era joven tenia una conducta bastante frívola, salía con chicas, a discotecas… Estas distracciones no le preocupaban demasiado a Juan Carlos, hasta que le veía salir en serio con alguna chica, que podría ser la futura reina de España. No le gustaba ninguna, ni Sartorius, ni Eva Sannun, ni tampoco Letizia Ortiz. También se aprecia mucho cariño en el contenido de las cartas, el dolor de la separación cuando Felipe estaba en Canadá, algo que le ocurrió a Juan Carlos con su padre. Se percibe un sentido político amplio porque el rey trata de explicarle cómo se consigue el carisma o la "majestad", cómo aproximarse a la gente.
¿Felipe adoptará el talante de su padre o será un monarca distinto a lo que estamos acostumbrados?
Es muy diferente, queremos comparar al padre con el hijo pero no es así. El propio carácter de Felipe es más parecido al de su madre, y la madre tiene ascendentes germánicos y eso se le nota; una cierta constitución centroeuropea frente al casticismo tradicional de los borbones. Además tampoco cuenta con el gracejo y la campechanía natural del padre. Aunque Felipe es hombre de recursos con otra manera de expresarse y otras ventajas. Es un gran estudioso de todo y se informa mucho antes de acudir a un acto oficial. Cada uno tiene su propio estilo.
¿Entonces las cartas tratan de mostrarle cómo ser un "buen Borbón"?
Exactamente. Cómo relacionarse con la prensa, con los militares, con la gente... Al mismo tiempo le recuerda que tiene que ser agradecido y le recomienda ser cordial con todo el mundo, pero marcando las distancias, generando una aparente contradicción que radica en la proximidad y en la distancia, sin olvidar el papel que representa un rey, el carisma, la majestad...
También le aconseja que sea austero, que no haga ostentación. ¿Cree que el rey ya sospechaba que los españoles íbamos a mirar con lupa sus gastos?
Es un consejo muy sabio. El rey se dio cuenta de que sobre el príncipe Felipe cae la responsabilidad de convertir lo que yo llamo el "Juancarlazo" en verdadera monarquía. En sentido estricto, yo creo que en España no hay monarquía todavía, el rey actual no era el que tocaba, no hubo una lógica monárquica de orden establecido de sucesión. Don Juan abdica en su hijo y se genera una especie de apariencia de continuidad, pero no en sentido estricto. El rey ha sido una figura clave en la Transición y en el 23 F, pero que haya sido útil no significa que la gente sea monárquica por sus servicios.
El rey insiste en que no se decante por una opción política concreta, sin embargo hemos visto a Don Juan Carlos más cercano a unos políticos que a otros...
Muchas de las cosas que dice el rey podrían traducirse con el dicho español “haz lo que te digo pero no lo que yo hago”. Él mismo lo reconoce, “tu padre no es perfecto –uno de los párrafos más entrañables- pero que mis defectos te sirvan de aprendizaje”. Es evidente que ha tenido mejor relación con González que con Aznar, y esto no quiere decir que sea de izquierdas. A veces hay aspectos personales que condicionan. Su abuelo cayó en parte por no saber entenderse con los progresistas de su época, y también sabía que por lógica contaría con el apoyo de la derecha.
Pero la aceptación de la izquierda y la renuncia al republicanismo en los programas políticos era muy importante. Es extraordinariamente inteligente y sabe por dónde van los vientos de la historia. Además siempre le han atacado más por la derecha que por la izquierda. Tenemos toda una campaña de Federico Jiménez Losantos en la COPE. También le recuerda a Felipe su labor como moderador, que es como el cuarto poder, tan importante como el Ejecutivo o el Judicial, que "el ganador no aplaste al vencido en la lucha política", pero el rey ha ejercido poco ese papel.
Usted ha publicado un libro que se titula "La Soledad del Rey", ¿piensa que Felipe también se sentirá solo?
Un rey siempre está solo, por definición. Siempre es el mismo aunque cambien los políticos. Juan Carlos puede dar consejos y dejarse aconsejar, pero finalmente tienen la grandeza de esa majestad, de esa singularidad “de otra raza”, como decía Suarez. Esto genera una soledad que no ocurre en los partidos políticos, donde el líder está siempre acompañado.
Y ahora que Felipe está casado, ¿qué opina de la agenda de Letizia Ortiz?
Es una persona muy inteligente. Se equivocó dando la apariencia de ser demasiado "lista". Uno de los capítulos del libro se titula "¿Es Letizia demasiado lista?" Al principio daba sensación de mandona, no sólo en la clase aristocrática sino también en los ambientes populares pensaban que se extralimitaba en su papel. Ahora ha ido al extremo contrario. Como nunca ha sido sinceramente bien vista por los reyes, creo que al final se ha dejado abducir por la Zarzuela. Parece que tiene más sangre azul que el príncipe y las infantas, y ahí se equivoca, ni una cosa ni otra. Ni tratar de demostrar "qué lista soy", ni tampoco difuminarse en los aspectos más rituales. Un ejemplo está en el funeral de su hermana, que falleció en esas circunstancias tan trágicas. Todos vimos el gesto de abrazo del rey, y ella hizo la genuflexión. Esta actitud no le corresponde, no va con su personalidad y no es bueno para ella.
¿Cuál es el consejo que más le ha llamado la atención por su valor?
Una doble combinación entrañable. Por un lado quería hacerle bajar al suelo, que recordara que era un hombre, y al mismo tiempo, el reconocimiento de sus propios errores para que aprenda de ellos y no los repita, algo muy emotivo y útil para la formación del futuro rey.