Compromiso: Pacto periodístico. Ética informativa
miércoles 30 de marzo de 2011, 18:16h
En México se ha firmado un pacto entre 715 medios masivos de comunicación que inducirá a dejar de lucrar con la violencia provocada por el crimen organizado. El pacto lo veo positivo, pues significa darle el debido tratamiento a la información sin apelar a amarillismos que nada informan, a notas sensacionalistas que nada aportan y a difundir vociferantes declaraciones de tirios y troyanos que en nada explican ni el origen de la violencia ni contribuyen a un clima necesario para encontrar soluciones. Acaba con el negocito de varios medios que, como era natural, no se sumaron al pacto, criticándolo.
El compromiso que ya era hora de concretar, pasa por el camino de los medios que no sean sujetos del crimen organizado, pasa por no hacer apología del crimen y por tampoco hacer de ello el eje de la “información”, como viene sucediendo en muchos espacios informativos. Nadie ha hablado de censura ni tampoco de ocultamiento de la información. Por el contrario, es hora de plantear las coberturas de una manera muy diferente, responsable, con mayúsculas. Es hora de empujar desde los medios en pro de señalar a los causantes reales de la violencia sin confundir a la opinión pública. Es hora de hablar con la verdad y es hora de hacerlo en un ámbito democrático.
La medida está inspirada en los pactos informativos que en democracias como la de Colombia y la española, se produjeron en momentos de terrible violencia o incertidumbre causada por el crimen organizado, para no hacerle el juego a narcos, guerrillas y demás.
Estos son los diez compromisos que bajo la máxima ‘ni silencio ni plomo’, asumen 715 medios de comunicación mexicanos:
1.- Condenar al crimen; no propagar el terror. 2.- No convertirse en propagandistas involuntarios de la delincuencia organizada. 3.- Dimensionar adecuadamente la información. 4.- Consignar los frecuentes excesos del Estado. 5.- No prejuzgar culpabilidades. 6.- Proteger a las víctimas y menores de edad. 7.- Alentar la cultura de la denuncia y la participación ciudadana. 8.- Proteger a los periodistas en situación de riesgo. 9.- Solidarizarse ante cualquier amenaza o acción contra los informadores. 10.- No interferir en la lucha contra el crimen.
Como ha escrito el periodista José Cárdenas: “El Acuerdo será un parteaguas. Compromete a los informadores con la sociedad sofocada por la violencia con base en el respeto a la libertad editorial y de expresión”. ¿Así o más claro?
Como puede observarse ni censura ni autocensura, pero sobre todo y a ello obedece en gran medida este decálogo, no puede aplaudirse ni la apología del crimen y ni tampoco exaltarlo como lo vienen haciendo cierto medios acreditados, que, verbigracia, ganan millones al editar fascículos especiales profusamente ilustrados con fotos de degollados, acribillados y asesinados diversos, que nada aportan al oficio periodístico y engrosan sus bolsillos.
Es hora de que los medios asuman su responsabilidad. Pese a ello, tres medios de trascendencia nacional se han negado a secundar ese pacto: La Jornada, Proceso y Reforma. A la primera –tan opositora al gobierno Calderón– que alberga a tantos grupos de izquierda que no se enteran que cayó el Muro de Berlín y que podrían sumarse a una verdadera democracia, el pacto le ha pesado y se le suma Proceso - revista tan lucradora con las noticias del narco-, que ha vendido miles de fascículos especiales dedicados a la narcoviolencia, permitiendo que su exdirector Julio Scherer, se fotografíe en portada con el líder de un cartel al que se atribuye tanta violencia y la muerte de miles de mexicanos por activa y por pasiva, que solo puede decirse que lo ha hecho en plan retador del sistema democrático. Una vergüenza.
Ha sido vergonzoso que Proceso con tal de vender más números, haga semejante apología del crimen. Ha reeditado la revista cual si fuera una medalla. Pero de serlo, es una medalla que ha costado mucha sangre a manos de ese cartel de la droga. Coloca en posición de impresentable a un periodista que suponíamos que gozaba de mayor reputación. Y todo por una falta de un código de ética y un pacto informativo tratando esa clase de información.
Lo que hizo el periodista y exdirector de Proceso Julio Scherer es tanto como si en España el director de un medio de comunicación de peso, desde la Cadena Ser o Radiotelevisión Española a los grandes diarios incluido El Imparcial que ahora usted lee, se hicieran foto en portada y a todo lo que da (reimpresión incluida como sucedió en México) con el líder de turno de ETA o GRAPO y como si nada, arguyendo trabajo porfesional. Se entiende pues, que esos medios se negaran a firmar. Es su línea (torcida) y su estilo (sumamente cuestionable en una democracia).
El pacto de cómo atender el tema del crimen organizado en cualesquiera de sus modalidades es pertinente, necesario y obligado para el ejercicio responsable de la comunicación. No se habla de acallar a nadie, pero sí de apegarse al mínimo código de ética para conducirse, un código por lo demás requerido en nuestra ley de imprenta que lo mismo obliga a verificar la información, que prohíbe taxativamente hacer apología del crimen.
No es casualidad que sean los propios medios beneficiarios de la violencia en términos de cobrar y obtener enormes ganancias explotando más el morbo antes que aportar información valiosa, los que se niegan sistemáticamente a participar de esta clase de pactos. El código de ética pone el necesario acento en que se deje de exaltar al crimen y sin prudencia se le convierta a sus protagonistas en rockstars y se evite a toda costa ser participe por activa o por pasiva, de sus mandatos. Hagamos votos para que el público valore esas conductas tan poco democráticas y ojalá que todos cumplan su parte y el respetable obtenga lo que busca en los medios: la verdad sin más.