Francia declara la guerra al integrismo religioso
lunes 11 de abril de 2011, 23:50h
Ayer entraba en vigor en Francia la prohibición de utilizar el niqab o velo integral -el paso inmediatamente anterior al burka- en espacios públicos. Y, como era de esperar, hubo más de una mujer musulmana sancionada por hacer caso omiso de dicha prohibición. La propia comunidad islámica ha reconocido en innumerables ocasiones que los diferentes tipos de velos son algo más que un mero ornato, atribuyéndoles un significado que guarda mucha más relación con caducos postulados machistas barnizados de religiosidad que con otra cosa.
Uno de los pilares del actual sistema de valores de la república francesa es su carácter laico, aunque no el único. Hay otros, igual o incluso más importantes, tales como el respeto a los derechos fundamentales de la persona, especialmente significativos en el país que fue cuna de la Revolución. Además, Francia es uno de los países con un mayor índice de población inmigrante de creencias musulmanas, procedentes sobre todo del norte de Africa. Es por ello que sus autoridades no quieren perder la batalla de la convivencia ante postulados de intransigencia religiosa, y han tomado medidas ad hoc. No es un ataque al Islam, sino un intento de que los fundamentalistas impongan sus criterios en Europa. David Cameron o Angela Merkel ya advirtieron en su momento del fracaso del multiculturalismo por mor de un exceso de complejos. Complejos que urge desterrar si lo que se pretende es evitar un caldo de cultivo donde el integrismo pueda obtener réditos.