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mundo árabe

Mohamed VI responde a las críticas internacionales

jueves 14 de abril de 2011, 19:46h
En un gesto realizado por sorpresa el rey Mohamed VI de Marruecos ha sacado de la carcel a 190 detenidos, la mayoria de ellos que purgaban penas por delitos de opinion. El ministerio de Justicia que haemitido el comunicado lo considera como « respuesta a la peticion » hecha al rey por el recien creado Consejo Nacional de Derechos del Hombre (CNDH), un organismo dependiente de la Administracion y que sustituyo al creado por su padre Hassan II en 1990, el Consejo Consultivo de Derechos Humanos.
La decisión real ha tomado por sorpresa tanto a los detenidos y sus familias, como a la opinión pública. Nunca antes se había producido en Marruecos una medida de gracia fuera de las fechas oficiales que celebran diversos acontecimientos vinculados a la Familia real: cumpleaños del rey, fiesta del Trono, nacimiento de vastagos, la boda real, etc. El ritual de « la gracia amnistiante » que realiza cada año el rey en las fechas marcadas, permite aligerar la sobrepoblación carcelaria y responder parcialmente a las demandas sociales y políticas.

El procedimiento en todos los casos sigue un estricto protocolo: el ministerio de Justicia elabora una lista de candidatos a la excarcelación sobre la base de «peticiones voluntarias escritas por los reos que suplican la gracia real » y se someten a la benevolencia del soberano. Sin este requisito los afortunados no pueden ser inscritos en el decreto liberador. Pero en ningún caso la iniciativa puede proceder de otra instancia que no sea el propio Palacio, como pretende hacerse creer ahora, porque ello supondría que existe algun organismo independiente que se sitúa por encima del rey en materia de impartir justicia. El monarca, tal como estipula la Constitución, decide el cómo, el cuándo, el dónde y el quién saldrá beneficiado de la gracia.

La decisión pues hay que situarla en relación con las presiones a las que se ve sometido el rey de Marruecos. La opinión pública en el país ha expresado claramente en los últimos tiempos su malestar por la detención y el encarcelamiento de « presos de opinión », como Chakib el Jayari, un rifeño que aireó hace tres años varios casos de corrupción y narcotráfico en la cúpula militar y en la Gendarmería real. Llevado a los tribunales en 2009 fue condenado a tres años de prisión. La prensa a sueldo del régimen le llegó a acusar de ser un « agente del espionaje español », coletilla reiterativa en los regímenes árabes que ven rápidamente « la mano del extranjero » en cualquier crítica o manifestación opositora. Jayari ha quedado en libertad, lo mismo que un numero importante de presos islamistas, unos acusados de terroristas yihadistas, los pertenecientes al llamado grupo Belliraj, y otros de apologías del terrorismo, pertenecientes a varias formaciones fundamentalistas islámicas que fueron sometidos a juicios sin pruebas y en ausencia de garantías jurídicas.

Quizás el caso más emblemático ha sido el de la liberación de tres saharauis encarcelados en la prisión de Sale, que fueron acusados en un principio de « traición a la patria » y de « atentar a la seguridad del Estado », por haber viajado a los campamentos saharauis de Tinduf y a los que se pretendía llevar ante un tribunal militar. La jurisdicción castrense estimó que no había fundamento para ello y les devolvió al tribunal civil de Casablanca que les puso en lista de espera, lo que se prolongaba desde octubre de 2009.

El caso de estos activistas de los derechos humanos, Ali Salem Tamek, Ibrahim Dahan et Ahmed Naciri, había desatado una oleada de protestas tanto en el territorio del Sahara Occidental como entre los organismos internacionales defensores de los Derechos Humanos. Hace una semana, los tres detenidos saharauis decidieron iniciar una nueva huelga de hambre en protesta por su encarcelamiento.

En las dos grandes manifestaciones organizadas al calor de la revuelta árabe, el 20 de febrero y el 20 de marzo, en la mayoría de ciudades de Marruecos, una de las consignas más coreadas fue la petición de libertad para los presos políticos. La próxima manifestación prevista para dentro de diez días, el 24 de abril, sigue en pie.

La decisión del rey de excarcelar a estos detenidos se produce días después de que el departamento de Estado norteamericano hiciese público su 35º Informe sobre el estado de los derechos humanos en el mundo. En el mismo, la Administración de Barack Obama señala « casos de tortura y abusos cometidos contra los detenidos por las diferentes ramas de los servicios de seguridad marroquíes en 2010 ». Igualmente, da cuenta de que las condiciones de detención « no son adecuadas a las normas internacionales » y « la impunidad continúa existiendo ».

El Informe norteamericano apunta ademas la persistencia de la corrupción, la dependencia del poder judicial, las violaciones de la libertad de prensa, así como la persistencia del trabajo infantil. Algunas ONG marroquíes, como la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) y la Organización Marroquí de los Derechos del Hombre (OMDH) han denunciado las detenciones arbitrarias y la tortura en la prisiones del Reino y en las comisarías de policía.
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