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Crónica económica

Vuelve el riesgo de contagio

lunes 18 de abril de 2011, 20:11h
En las últimas jornadas parecía que el fantasma de la intervención de la economía española había quedado atrás y que España no era Portugal, pero este lunes el riesgo país se ha disparado hasta los 230 puntos.
No somos Portugal. Lo hemos oído estos días con insistencia y con buenas razones: España colocaba su deuda sin mayor problema e incluso en niveles previos a la intervención de Irlanda. Sí, habíamos dejado atrás el fantasma de la intervención. El comisario europeo de Competencia (bien que es español y socialista), decía que estamos más cerca de Alemania que de Portugal, aunque estas palabras provocan escepticismo en Alemania y, probablemente en Portugal también. Había buenas razones para ello. El Tesoro colocaba títulos a 5 y 10 años en niveles anteriores al rescate de Irlanda. El futuro está asegurado. Pero ¿también el futuro más inmediato? Los inversores no lo tienen tan claro. El Tesoro ha subastado letras a 18 meses un 38 por ciento más caras, y las de a un año un 30 por ciento más onerosas. Por otro lado, la cotización de la deuda a 10 años ha subido hasta el 5,596 por ciento, el interés más alto desde el 25 de octubre de 1999, cuando llevábamos diez meses en el euro. El riesgo país se ha disparado hasta los 230 puntos.

¿De dónde viene esa desconfianza? Finlandia pone en riesgo el rescate de Portugal e incluso el de Grecia. Sobre este país se da la circunstancia de que la prensa ha desvelado la previsión del Gobierno de reestructurar su deuda en 2012, lo que ha disparado la rentabilidad de sus bonos a 3 años hasta el 20 por ciento. Por lo que se refiere a Finlandia, el avance de lo que la prensa española, con su despiste habitual, llama “ultraderecha”, amenaza con paralizar los rescates. Precisamente este lunes Portugal inicia las conversaciones sobre su rescate con el FMI, la UE y el BCE. Sin ayuda financiera a Portugal, la situación de sus acreedores se complica. Y España esta especialmente expuesta a nuestro vecino. Sería un grave problema para nuestra banca, que se suma a otros que van cada vez a peor: La tasa de morosidad sigue subiendo y alcanza el 6,19 por ciento, el nivel más alto desde 1995. Más problemas: El precio de la vivienda libre sigue cayendo, y con él, el valor de sus activos inmobiliarios. Según Fomento, la vivienda ha caído un 4,7 por ciento en precio en el primer trimestre del año. Está ya en precios de 2005, justo antes de la cresta de la ola inmobiliaria. Pero todavía debe caer más; según el FMI hasta un 40 por ciento más.

Indudablemente, vuelve el debate sobre el contagio a España. José María Aznar y Cristóbal Montoro han dicho que España sigue teniendo problemas para pagar su deuda. Esto está en línea con lo que venimos diciendo en estas crónicas. Contra lo que dicen muchos críticos, España ha dado pasos importante en los recortes y las reformas, pero todavía tiene mucho por hacer si quiere zafarse de la desconfianza de los mercados.

El Gobierno, que no sabe ya de dónde sacar algo de popularidad, ha decidido endurecer las condiciones de la prejubilación. El anuncio se produce en precisa coincidencia con el anuncio de Telefónica de que va a despedir a 6.400 personas. Una parte se hará no renovando contratos, otra con despidos y aún otra con prejubilaciones, en unas condiciones, la verdad, envidiables. Pero la coincidencia con un plan de incentivos para los directivos ha provocado una pléyade de críticas fáciles, que son recogidas por el Gobierno con este plan, así llamado, de “endurecimiento” de las prejubilaciones. El “plan” es que las empresas más rentables (las que se llamen Telefónica) asuman el coste de las prejubilaciones que hasta ahora asumía el Estado. Con lo cual nos encontramos con el espectáculo del ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, y el tercer vicepresidente, Manuel Cháves, elogiando la política de ayudas a los EREs en Andalucía como ejemplo de ayudas a parados y empresas para justificar la corrupción amparada en esa comunidad, y en el Gobierno central limitando esa misma política para amenazar el plan de recorte anunciado por Telefónica. Mientras, hay ya una gran empresa que ha anunciado que ligará los salarios a los resultados. Se trata de Iberdrola.
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