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Los trajes de la vergüenza

jueves 27 de marzo de 2008, 20:33h
Ayer el pueblo de Puerto Rico despertó con la desagradable noticia de que la Fiscalía Federal Estadounidense acusó formalmente con cargos criminales al gobernador Aníbal Acevedo Vila, máxima figura del gobierno y política del país, y a doce personas más vinculadas a su partido, el Popular Democrático.


Tres largos años de investigaciones por parte de las autoridades estadounidenses han sido varios y no ligeros los cargos que derivan del pliego acusatorio al que se ha enfrentado Acevedo Vilá, entre ellos someter informes falsos a la Comisión de Elecciones del Gobierno de los Estados Unidos, realizar transferencia electrónica fraudulenta de fondos, cometer falsos testimonios al Buró Federal de Investigaciones (FBI), rendir planillas fraudulentas o conspirar para defraudar al Servicio de Rentas Internas (IRS), la lista continúa. Estos delitos conllevan una pena de 3 a 20 años de prisión, sin contar que puedan ampliarse las acusaciones con más cargos ya que la investigación sigue abierta.


Dentro de este pliego acusatorio ha sido notoria la compra de trajes masculinos de alta costura confeccionados a la medida cuyos costos rondan entre los $4,000 y $7,000 por traje. Se estima que cerca de $40,000 fueron usados para los trajes sin que fueran reportados en las planillas de contribución sobre ingresos. Aunque Acevedo Vilá clasificó los trajes como gastos de representación que el Partido Popular Democrático le obsequió, la ley de Ética Gubernamental del Estado Libre Asociado de Puerto Rico establece en el párrafo (c) del artículo 3.2 que ningún(a) servidor(a) público(a) utilizará su cargo para obtener beneficios o privilegios no permitidos por la ley, ya sea en forma directa o indirecta.


Al momento de redactar estas líneas el Gobernador no se ha entregado a las autoridades federales aunque se espera que lo haga a más tardar en las próximas horas al haber sido ya arrestados otros encausados.


La lista de gobernadores que han sido acusados por diversos delitos en Estados Unidos es larga, siendo el gobernador de New York, Eliot Spitzer el último por un escándalo de índole sexual. En Puerto Rico es la primera vez que esta situación ocurre. Lo lamentable es que la figura del gobernador de Puerto Rico es la de más alto rango en la isla y es comparable con la de cualquier otro Presidente, en especial de los países democráticos.


Las constituciones puertorriqueña y estadounidense tienen presente y garantizan la presunción de inocencia. El Partido Popular Democrático se enfrenta a que su candidato a gobernador para las elecciones generales, que se efectúan en noviembre, sea señalado como corrupto cuando el mismo Acevedo Vilá como presidente del partido estipuló que ningún candidato de su colectividad podía participar en las elecciones de ser acusado formalmente por cualquier delito.


El dilema para Puerto Rico como país es que si Acevedo Vilá no renuncia, (según la ley él puede seguir como gobernador por la mencionada presunción de inocencia) la legislatura que en este momento está bajo el dominio del partido opositor, el Partido Nuevo Progresista, puede y está en su deber de iniciar un proceso de residenciamiento o impeachment.


Ayer el gobernador anunció en una conferencia de prensa que todo estaba bien y que seguía en su cargo porque “no hay nada nuevo”. 24 horas después el giro de la historia atina una bofetada que paraliza y consterna más a un país que ya está sumido en una crisis económica y de incertidumbre.


En estos momentos que la confianza del ciudadano ordinario en los políticos se erosiona es importante que la ciudadanía mantenga la calma y recuerde que vivimos bajo preceptos democráticos, los cuales nos ayudarán a salir de esta aciaga situación.


El presidente estadounidense Richard Nixon renunció a su cargo con el caso Watergate y Estados Unidos sufrió pero al final salió fortalecido. El carácter y la imagen de Aníbal Acevedo Vilá ya han sido mancillados. Solo nos queda esperar que Puerto Rico viva este episodio a la altura de las circunstancias y la democracia puertorriqueña salga fortalecida de esta nefasta situación. Vivimos días tristes en Puerto Rico.

Marielli Cardona

Psicóloga

MARIELLI CARDONA es psicóloga por la Universidad Interamericana de Puerto Rico e investigadora del Instituto Universitario de Investigación José Ortega y Gasset

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