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Barcelona – Real Madrid: dos ideas distintas y distantes

José Eugenio Soriano García
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josesorianoelimparciales/11/11/23
miércoles 20 de abril de 2011, 11:28h
Van a enfrentarse cuatro veces en este mes. Las porras y apuestas van y vienen. La cuestión es saber en qué consiste la diferencia entre uno y otro equipo.

Algunas reflexiones pueden hacerse para trasladarlas a lo que ocurre también todos los días, aquí, ahora, en otros campos profesionales. Intentemos un pequeño ensayo, una nota sobre lo que parece inspirar el choque entre el Real y el Barça.

Conste que el futbol, deporte de señoritos jugado por obreros a la inversa del rugby, según refrán inglés, está definido incluso desde técnicas tan lejanas al deporte como el Derecho; y así recuerdo bien una Resolución del Tribunal de Defensa de la Competencia (Asunto Liga de Futbol) que a la hora de definir lo que era el juego y sus reglas (el deporte ya desde el Código Civil, “juego de pelota”, era claramente un sistema de reglas), que se refería al balompié como “pasión, color, calor, un emocionante juego donde las ilusiones son lo primero”. Curiosamente, nótese que está en las antípodas de lo que podía ser un mercado puramente económico, y eso que precisamente el Tribunal de Defensa de la Competencia está encargado de definiciones basadas en la economía, no desde luego en la psicología.

Concita pues toda clase de emociones básicas, desde el honor, hasta la guerra, desde el placer hasta el dolor. Un perfecto sustitutivo en tiempo de paz de lo que los conflictos suponen como elemento ingrediente de la vida cotidiana de los humanos.

Y aquí es donde creo interviene la gran diferencia entre ambos colores, el blanco y el blaugrana. En este último caso, la idea de equipo es capital, es la genuina forma en que ha logrado la resurrección tras las pérdidas anteriores que tanto hundieron al equipo barcelonés. Examinemos cómo se logra.

Evidentemente existe un líder completo e íntegro. Se llama Guardiola y es la suma misma de honradez, respeto y deportividad. Asombroso en alguien que antes estuvo calzando las botas y que lógicamente ha tenido directamente que sufrir la tensión de los encuentros. Esa fuerza mental para ocuparse de lo propio sin menospreciar lo de enfrente, me parece que encaja directamente con el “Arte de la Guerra”. Debería aprenderse de él, ya que es un ejemplo continuo de lo que una buena confrontación tiene que ser: ganar y ganar, y no es necesario humillar. Y en consecuencia, hacerse con el equipo entero, más allá incluso de los Presidentes, ya que basta mirar la historia reciente del Barcelona para comprobar que el nivel de payasada del anterior presidente no menoscabó ni un minuto lo que tenía que hacer el entrenador sobre el campo de juego.

Ni que decir tiene que no perderé tampoco ni un minuto en describir al otro supuesto líder, al entrenador luso Mourinho, suma de histrionismos que hacen desmerecer la historia noble e impecable del equipo merengue. No hay derecho a tener que soportar tanta tontería por parte de quien, una vez tras otra, es derrotado por su rival. Si le dan el pase, muchos no lo sentiremos y si no se lo dan, muchos pondríamos dinero para que le educaran.

Pero la cuestión no se limita en absoluto a estas diferencias coyunturales. La cuestión es bien diferente, ya que se trata de comprobar lo que es en sí mismo un equipo, esto es, una organización con un sistema interno. Y como todo sistema, que permite que cualquier variación de un solo elemento repercuta sobre los demás (Vid la teoría de sistemas, quien quiera profundizar y recomiendo en esta línea la obra de Levy – Strauss, donde el lector aprenderá lo que es un sistema y para qué sirve).

Y es que resulta que el Real hoy por hoy, carece de sistema. Ataca, sí, como el Quinto de Caballería, tiene algunas figuras impresionantes (quien quiera aprender lo que es un portero, a copiar a Casillas), incluido Ronaldo. Pero carece por completo de dominio y posesión. Es una suma, relativamente coherente, de algunas grandes figuras y poco más. Y tiene enfrente desde luego a figuras tan impresionantes como las propias, a empezar por Messi que siempre marca la diferencia (y ya le cuidaron desde niño, lo que demuestra bien lo que aquí quiero decir). Pero además, es que ese ballet permanente con que dominan el cuero, es fruto de una visión de equipo. Nada de tirar un chupinazo adelante (alante en realidad) y a ver quien corre más. No. Se trata de que en combinación bastante solvente entre gente de casa y gente de fuera que se incorpora al equipo, se trabaje para todos de acuerdo con una actitud mental basada en ser fiables, prácticos, modestos y buenos.

Son esos valores los que desde el principio cuentan. Lo que no se puede hacer es tratar a las personas como pañuelos, tal como se hizo aquí en el Madrid con Del Bosque. El hoy noble marqués, premiado por haber logrado para todos una ilusión colectiva, fue tirado a la basura por un Presidente que se permitió dimitir cuando le vino en gana porque sus negocios no le eran compatibles con el Real Madrid. Bien arropado por los políticos de turno de uno y otro partido político – todos al fin almuerzan de las mismas empresas y en ellas colocan a sus amigos, hijos, parientes…- Florentino mandó a tomar viento al Real Madrid, tras decapitar a Del Bosque y lo que ello suponía: trabajo bien hecho, paciente, sentido del color blanco, honradez a carta cabal… en fin, todo lo que está en las antípodas de un equipo pijo. Eso sí, echó a Del Bosque cuando, además, ganaba una Liga. Un castigo por hacer las cosas bien. En eso consiste el contraliderazgo del Presidente actual y su grupo de mariachis. Y por eso no gana el Real. Porque le han quitado los valores. Debería tener vergüenza Florentino y reconocer públicamente que se equivocó al perseguir a Del Bosque y que no tuvo honor al dimitir y dejar colgado al Real Madrid. Si lo hiciera, ganaría en humildad y permitiría al Real recuperar sus valores. Pero seguro que no lo hará.

Luego la vida ha colocado a cada uno en su sitio: uno forrándose en empresa dependiente de la Administración en gran medida y el otro, ganando para todos la ilusión de ser los campeones del mundo.

En fin, el Real Madrid es mucho equipo y tiene una historia, hasta hace poco, brillante por su señorío, lucha, coraje, honradez, simpatía. Eso es lo que ha acabado la era Florentino. Y mientras no sea así, a los merengues – y ahora al final del artículo revelo que lo soy – no nos quedará más remedio que…seguir admirando al Barcelona de Guardiola y sus valores. ¡Claro está que en la porra de hoy, aposté por mi equipo y fuertemente!, aún pensando en que desde el palco presidencial me estarán volviendo a dar la espalda a mis ilusiones y emociones.

José Eugenio Soriano García

Catedrático de Derecho Administrativo

JOSÉ EUGENIO SORIANO GARCÍA. Catedrático de Derecho Administrativo. Ex Vocal del Tribunal de Defensa de la Competencia. Autor de libros jurídicos.

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