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Una final muy española

miércoles 20 de abril de 2011, 21:20h
Como siempre y para siempre y como usted dijo y, por el mismo precio, profetizó anticipándose a Notre Damus, como vuesa merced advirtió:

Toda España está en un tras
Y a punto de dar un tras…

Se Documentales anti religiosos dirigidos e historiados por un melifluo cante de duo infantil, al que su descaro convirtió en presentador de televisión, “alto cargo” que, salvo en raras ocasiones que casi desconocemos, está reservado a los mediocres. Y si están alineados con determinadas tendencias, sociomarxistas, mejor que mejor. ¡Guerra para mi cuerpo! Que pedía desde el escenario el más grande transformista español, el canario Paco España.

La paz empieza nunca. Y como prueba basta un botón de “bestia”. Antes del partido final de Copa del Rey, disputado en Mestalla, en la ciudad española más española, Valencia, se caldeó el ambiente. Naturalmente menos los valencianos que brindan a España en su himno regional. Y por parte de los fanáticos no se respetó a los anfitriones.

Rebuznó ese discreto jugador, un tal Piqué, que se desahogó a gusto mostrando su anti-españolismo acomodaticio y necio. Sin embargo enloquece – no se entontece porque en él es imposible- calzándose los trebejos del trabajo, el suyo, que es defender la elástica nacional. ¡España en todas partes!. Saca pecho y desaliñada barba y se fotografía junto a Sakira, su novia aceitunera. Los dos juntos merecerían como titular una obra de José María Pemán: “La bella y la bestia”. Mercenario de una cruzada que se resuelve en el terreno de juego, aplaude a los peñistas blaugrana que exigen que el himno español, luego catalán, no se agrande en la megafonía no sea que se vayan a cabrear los puñeteros separatistas.

No asamos y ya pringamos. La víspera de la campaña brutal, se deja sin vigilancia esa joya que es la Sagrada Familia y un loco contratado prende fuego en la sacristía. Recuerdo a los catalanes carlistas, los que cambiaron la barratina por la boina roja, cantando “Por Dios, por la Patria y el Rey”. De parte del tri-maldito que se supriman los nombres. Dios esta desterrado en las antípodas. La Patria diluida. Y el Rey, ya lo han leído, molesta a Piqué. Pep Guardiola, que no hace mucho tiempo bebía los vientos por las testas coronadas, disculpa a Piqué.

Los que me conocen saben que reparto ese reparado corazón , que me permite presumir que estoy vivo, (Gracias, Rufilanchas) entre el “Aleti” madrileño, porque me gusta Madrid que es mi pueblo adoptivo y, muy especialmente, los colores rojiblancos. Y me manifiesto “culé” porque me gusta el Arte y me extasío ante el juego de los barcelonistas en la misma medida que hago ante un cuadro de Velázquez del “Museo del Prado” o con un volapié sublime del valenciano- madridista Enrique Ponce. El Arte puede contar en sus filas con artistas politizados; pero lo que nunca tomará bandería es la pintura, la escultura, el teatro…

Por ello admiro a Iniesta, albaceteño, a Xavi, el catalán más españolista que pisa un terreno de juego y a tantos jugadores azulgranas, foráneos de medio mundo, que luchan por sus clubes y cantan su himno y dejan caer unas lágrimas, como el gran Messi, si se alinean con sus selecciones. Y están orgullosos de hacerlo.

Y, burla burlando, me he evadido de los pormayores de un partido que no merecía las anticipadas protestas denla cena de los idiotas. De los imbéciles. Les molestaron las banderas españolas. Me consta que el himno conmovió a la mayoría de los integrantes del equipo barcelonés. Pero, dado que no tiene veros (“letra” les llaman los que todo lo ignoran) seguro que los atletas lo suplen moviendo los labios que piden la victoria. Y el vencedor fue es, en este tipo de confrontaciones, siempre el España.

De los tontón-contestatarios, quiero aplicarles la frase de moda entre la estupenda juventud de aquí y ahora.

- Fulanito no es tonto…es lo siguiente…

Postdata: Pese a la que nunca debería pasad ni pesar la noche de gloria correspondió a los españoles. Incluidos sus “nacionalizados”. Y sus directores que, como de las películas acaba cayéndole bien a todo el mundo. Y el entrenador barcelonés, el de la mente clara y la voz frailuna, Pep Guardiola. Ambos tornan de sus palabras en estiletes. Y, como la suegra de la comedia de Jacinto Benavente “eran dulces y… amargaban”.
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