Problemas para el euro
Los euroescépticos, dispuestos a aprovechar el descontento por los rescates financieros
jueves 21 de abril de 2011, 02:12h
El éxito en las últimas elecciones de Finlandia del partido Verdaderos Finlandeses ha demostrado que los problemas económicos de los llamados países periféricos del euro son una baza electoral de gran calado en aquellos países que se están recuperando mejor de la crisis.
Los problemas económicos de los llamados países periféricos del euro se perfilan como una baza electoral de gran calado en aquellos países cuya economía se está recuperando mejor de la crisis. Así lo pone de manifiesto el éxito en las últimas elecciones de Finlandia del partido Verdaderos Finlandeses, que ha obtenido un éxito sin precedentes en las urnas gracias al discurso contra el rescate financiero de Portugal.
El escenario se agrava si se tiene en cuenta que en los países que han sido o pueden ser objeto de un rescate, numerosos partidos han enarbolado el lema de oponerse a ser rescatados –e intervenidos económicamente-.
“Se ha visto que el paquete de ayudas a Grecia e Irlanda no ha funcionado, las cosas van a empezar a hacerse de otra forma en Europa”, afirmó el líder de los Verdaderos Finlandeses, Timo Soini, tras conocerse los resultados de los comicios en los que su partido ha obtenido el 19% de los votos, frente al 4,1% de 2007. Coalición Nacional, el partido de centro derecha, ganó las elecciones con el 20,4% de los sufragios. Soini también delimitó cuáles son sus condiciones para formar gobierno: “Lo más importante es que Finlandia no necesite pagar por los errores de los demás”.
Tras conocerse el resultado electoral en Finlandia, los inversores comenzaron a huir de los bonos de aquellos países que podrían ser objeto de un rescate. Fruto de ello, la prima de riesgo de Portugal y la de España repuntaban. En concreto, la española llegó hasta los 231 puntos básicos.
Sin embargo, Finlandia no es el único país donde ha calado el malestar por tener que hacer frente a los rescates financieros de los socios más pobres del euro. Así, la imagen que predomina entre un sector más importante de la sociedad en países nórdicos tras el rescate de Grecia es la de unos países periféricos ‘manirrotos’, cuyo despilfarro han de pagar ahora las economías más saneadas en el Eurogrupo.
Es precisamente esa imagen la que ha socavado parte de la popularidad de Angela Merkel en Alemania. Tras el rescate de Grecia, Merkel no ha dejado de cosechar fracasos electorales. Con el diario sensacionalista Bild, el de mayor tirada en el país, esgrimiendo titulares como “Rabia alemana por el pago de las pensiones de lujo griegas”, la canciller ha fracasado en todas las citas electorales que le han salido al paso tras la victoria en las generales, cosechada antes de la crisis de deuda griega.
Así, en mayo perdieron los comicios en Renania del Norte-Westfalia, en marzo redujeron a la mitad el porcentaje de votos obtenido en las elecciones pasadas en Hamburgo y vivieron el desastre electoral más sonado en la región de los últimos años. Recientemente, perdieron el Gobierno en el santuario del CDU, el estado de Baden-Würtemberg. A pesar de que Merkel trata de endurecer el discurso sobre los países que necesitan o podrían necesitar ayuda, al exigir más austeridad y dejar en suspenso el Fondo de Rescate europeo de 440.000 millones hasta junio, las políticas a favor de la eurozona están pasando factura a la canciller alemana.
Mientras tanto, los liberales del FDP, que gobiernan en coalición con CDU en Alemania, coquetean con la idea del euroescepticismo en un momento en que las encuestas reflejan el descontento con su gestión, al no haber cumplido su promesa electoral de bajar impuestos. Por el momento han exigido un mayor control parlamentario de las aportaciones alemanas en los mecanismos de estabilización europeos y mayor poder de decisión del Bundesbank, en un intento de obstaculizar la dinámica de los rescates.
Debate euroescéptico entre los liberales alemanes
Ante las voces euroescépticas dentro del partido, el número dos de Guido Westerwelle, -la cabeza visible del FDP, que recientemente anunció su dimisión-, Werner Hoyer, afirmó que la posición del partido al respecto quedará fijada definitivamente en el congreso del partido en mayo. Hoyer, en una entrevista recogida por Reuters dijo el jueves que “llega el momento de que dejemos claras las ventajas para una nación como Alemania de tener una moneda fuerte y exitosa como el euro”.
En 2010, Alemania, considerada la locomotora económica europea, creció en 2010 un 3,6% en términos interanuales, lo que supuso el mayor incremento desde la reunificación del país en 1991. A pesar de este éxito económico, la sociedad alemana no parece muy decidida a querer seguir arrastrando el furgón de cola de la zona euro.
El diario Bild, con una tirada de 3,3 millones de ejemplares y gran predicamento entre la sociedad alemana pese a sus tendencias sensacionalistas, encargó una encuesta a Emid-Unfrage una vez se conoció que Portugal necesitaba un rescate financiero. “La mitad de los alemanes, por la ayuda a Portugal”, rezaba el titular del tabloide. Un titular envenenado, ya que desvela que la otra mitad no lo apoya.
“La mayoría de los alemanes se muestra solidario en este tema: el 50% aprueba la ayuda”, afirma la noticia, para, a continuación, hacer notar que “el 45% considera estas ayudas equivocadas”. La misma encuesta asegura que el 20% de los alemanes están “muy preocupados” por los rescates financieros y la estabilidad del euro, el 38% “bastante preocupados” y sólo el 11% no lo estaban.
Geografía del descontento
Esa preocupación y ese descontento creciente en los países acomodados de la zona euro da munición a los partidos euroescépticos de extrema derecha, que cuentan con un filón electoral en la situación económica de Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia, que pueden añadir a sus argumentos xenófobos e islamófobos.
Así, en Suecia, donde los Demócratas Suecos ganan adeptos gracias a este tipo de discurso político, el ministro de finanzas, Anders Borg, se apresuró a mostrarse molesto con las autoridades portuguesas: “Deberían haber solicitado la ayuda mucho antes”, dijo a la prensa, “tenemos razones para hacer una fuerte crítica directa contra los portugueses”. Asimismo, afirmó que todavía era demasiado pronto para decir si Suecia se iba a unir al esfuerzo del rescate.
Por su parte, Holanda, otro de los países donde el euroescéptico y ultra derechista Geert Wilders ha avanzado con más fuerza en los últimos tiempos, se enfrenta a la polémica por la decisión de Islandia de no hacer frente a las pérdidas de sus bancos. El estado holandés y el de Reino Unido pagaron el 100% de los depósitos perdidos a 300.000 de sus ciudadanos que tenían sus ahorros en los bancos islandeses que se declararon en quiebra. Sin embargo, los islandeses votaron en contra de pagar una indemnización de 4.000 millones de euros a Reino Unido y Holanda por hacerse cargo de las pérdidas de sus bancos.
Pero el descontento con estos mecanismos de rescate financiero no sólo viene del norte de Europa, ya que determinados sectores políticos de los países que reciben las ayudas se muestran abiertamente en contra de las injerencias europeas en la política económica de sus países. En Portugal, los sindicatos ya preparan una huelga general para el 6 de mayo y diversas fuerzas políticas, como el Partido Comunista Portugués, han rechazado participar en las negociaciones con los representantes de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.
En España, por el momento, a pesar del descontento y de los reproches que cosecha el Gobierno Zapatero debido a las reformas económicas, que se perciben como ‘impuestas’ por la canciller alemana Angela Merkel, no ha surgido ningún partido que haya enarbolado con fuerza la bandera anti europea.