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Marruecos: la ciudad del Lucus

Víctor Morales Lezcano
domingo 24 de abril de 2011, 17:31h
La editorial Almuzara ha dado a la luz, hace un par de meses, una novela histórica titulada La ciudad del Lucus. Que no es ni menos ni más que Larache. El autor de la novela es Luis María Cazorla, catedrático, letrado y secretario general de varias instituciones de alto rango en el Madrid de nuestras penurias. Tengo para mí que Cazorla Prieto pertenece a la casta de aquellos ciudadanos productivos por excelencia. Productivo en la esfera de su pluridimensionalidad profesional, productivo en el campo de las relaciones sociales -y humanas-. Y productivo, también, en la esfera de los libros. Sus últimas letras -al menos que yo sepa- se han plasmado en La ciudad del Lucus.

La obra de marras no es solamente un relato-río que transcurre en el Larache del primer decenio del siglo pasado, sino que es también un novelón de valor costumbrista, en cuyas páginas se refleja el entrelazamiento de intereses creados por la colonia de españoles que se fue asentando hacia 1890 en el balcón marroquí del Atlántico. Una colonia constituida por comerciantes, contables, artesanos y buscavidas; una galería de indígenas “mediadores” en la compraventa de artículos al menudeo y en el remunerador tráfico de armas canalizado hacia los aventureros procedentes del exterior y los cabileños aguerridos. Retratos de grupo de valor psicológico y de estampación sociológica primorosa.

En el plano mediato sobresalen los personajes de la historia de la penetración pacífica española desde el Rif al Lucus: cónsules y agentes a su servicio; oficiales y suboficiales de lo que se constituiría, años más tarde, como el ejército de África, de poderoso sesgo intervencionista en los avatares políticos de la Península entre 1923-1939. Desfilan por las páginas de La ciudad del Lucus, personajes-clave de lo que será el Protectorado en la zona norte de Marruecos. Así, el bajá del Sultán en el Lucus, Ahmed al-Raisuni, taimado y escurridizo; o el (entonces) teniente-coronel Fernández Silvestre, que moriría en la rota de Annual, en julio de 1921, en manos de harqueños del Rif al servicio de Abdelkrim el-Jatabi.

El transcurso del relato, en cuestión, lleva al lector, desde la óptica norteño-marroquí e hispana, al proceso gradual de mutación táctica que convirtió la consigna europea establecida en la Conferencia de Algeciras (“penetración pacífica en Marruecos”) en una realidad galopante que se impuso con frecuencia al “espíritu” de Algeciras: a saber, “intervención militar” franco-española en las respectivas zonas de influencia que se delimitaron con voluntarismo desmedido por los gobiernos en Madrid y París -especialmente, los establecidos en la Ville Lumière-, ávidos de llevarse la parte del león en todo el Magreb.

No en vano, la última parte del novelón que nos regala Luis María Cazorla lleva por encabezamiento un epígrafe revelador: HACIA EL PROTECTORADO.

En efecto, el año de 1911 fue pródigo en sucesos de talla histórica como el que condujo a las tropas españolas a desembarcar en Larache y a hacerse fuertes en las vecinas ciudades de Alcazarquivir y Arcila; o al ejército francés que llevó a ocupar manu militari posiciones regionales-clave del país en almoneda, cuales Chauia y Gharb.

En 1911 se reprodujo la antinomia diplomática que, a causa de la primacía en Marruecos, había enfrentado a Francia y a Alemania. Durante este mismo año se recrudecieron las suspicacias británicas por el destino de Tánger, guardesa atlántica del estrecho de Gibraltar. Las aspiraciones de Londres en la operación de descuartizamiento del imperio de los Cherifes se limitaron, en lo territorial, a proclamar el status neutral -luego, internacional- de Tánger.

La ciudad del Lucus aparece oportunamente en el panorama editorial español. Es un relato revelador para el profano, al tiempo que un ameno recordatorio para los marroquistas de turno. Además se lee con facilidad, no obstante algunas reiteraciones temáticas que se escalonan a lo largo de sus cerca de setecientas páginas.

Estamos de enhorabuena con el resurgimiento de la novela histórica ambientada en los decenios del protectorado español en Marruecos. A ello ha contribuido Luis Cazorla con esfuerzo generoso.

Víctor Morales Lezcano

Historiador. Profesor emérito (UNED)

VÍCTOR MORALES LEZCANO es director del Seminario de Fuentes Orales y Gráficas (UNED) y autor de varias monografías sobre España y el Magreb

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