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Música para Semana Santa y Semana de Pascua

Juan Federico Arriola
domingo 24 de abril de 2011, 17:50h
El mundo está muy agitado a causa de la violencia humana y de los hechos de la naturaleza más recientes. Todos necesitamos un poco de paz. Semana Santa para los cristianos no es exactamente un periodo para marcharse de vacaciones sin más. Es un periodo sí de descanso, pero también de recogimiento espiritual, de reflexión, de rectificación.

Hace tres años escuché en Bilbao, una de las misas más espectaculares de Domingo de resurrección. Fue el obispo Blásquez quien ofició y recuerdo muy bien cómo me sacudió por dentro su sermón. En la catedral había paz, gozo y esperanza. En aquella ocasión me acompañó mi amiga, doña María del Pilar Puyo, miembro de la prestigiosa sociedad El Sitio y ella también tenía la misma impresión de la misa, celebrado en castellano. Es por esto, que en estos días de recogimiento, de reflexión y de esperanza, suelo escuchar música acorde con estos días santos y de Pascua.

La música sacra de Antonio Vivaldi es bellísima toda. Händel y su famoso Mesías es también precioso. La música de Bach no puede faltar. Recuerdo muy bien cómo uno de los biógrafos de Bach se refería a su obra: "La música de Bach alaba a Dios" y es verdad. El oratorio Cristo en el monte de los olivos de Beethoven y sus misas son de una gran profundidad. Igualmente la Misa Coronación de Mozart es apropiada para estos días. No olvidemos que Mozart fue reintroducido a la Iglesia Católica -debido a que el genio de Salzburgo murió siendo masón- en junio de 1985, cuando el genial Herbert von Karajan dirigió la Orquesta Filarmónica de Berlin en presencia de Juan Pablo II.

El Stabat Mater de Giovanni Batista Pergolesi es otra obra de gran alcance espiritual que escucho sin falta cada año en estas fechas. Y así como aquellas obras y compositores, hay desde luego, más conciertos, cantatas, misas y oratorios que iluminan estos días.

En Semana Santa no me gusta pensar en temas de política y guerra. Es necesario salirse y retrotraernos a un mundo interior que nos permita ver los hechos con un poco de más claridad. Un día sin guerra, un día con alimentos para todos los seres humanos, un día de justicia para todos. ¿Es mucho pedir? La música puede fortalecer la fe, hacernos más sensibles y menos rígidos. Sólo somos seres humanos, no somos dioses ni bestias. No somos perfectos, empero somos perfectibles y podemos ser mejores y hacer las cosas también mejor. Regresamos a la realidad dura, con sus beneficios y sus riesgos. La música perdura a través de los siglos, como el Evangelio.

Termina Semana Santa y comienza Pascua.

Juan Federico Arriola

Profesor de Derecho

Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

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