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Aires de cambio, nuevas opciones

martes 26 de abril de 2011, 16:17h
No hay muchas dudas de que la sociedad española desea y busca una nueva clase política, son constantes los datos que así lo reflejan desde hace por lo menos un par de años. Los líderes de los diferentes partidos políticos tradicionales son muy mal valorados, los dos grandes líderes generan poca confianza, y el cansancio ante los partidos políticos tradicionales es manifiesto, amén de los constantes casos de corrupción y las absurdas justificaciones que cada partido hace de los propios casos y lo implacables que son con el de los otros, qué curiosa incoherencia.

El 22 de mayo es nuestra próxima gran cita electoral, a nivel municipal afecta a toda España, a nivel autonómico a 13 de las 17 Comunidades Autónomas (quedan fuera de las elecciones Andalucía, Cataluña, País Vasco y Galicia). Ese día el poder real y auténtico no lo tienen los políticos de turno, lo tienen los ciudadanos españoles, que pueden poner y quitar gobernantes, mantener a los que ya conocen o buscar nuevas opciones. A nivel nacional en estos últimos años solo ha nacido un nuevo partido: Unión, Progreso y Democracia (UPyD) liderado por Rosa Díez, la política mejor valorada por los españoles en estos dos últimos años. Sin duda es un partido diferente de todo lo que conocemos. De entrada, la casi unanimidad de sus miembros no ha estado nunca en política, son pues ciudadanos comprometidos que buscan o intentan cambiar aquello que todo el mundo critica, pero que luego nadie -o muy pocos- dan un paso adelante para tratar de cambiarlo. Contracorriente consigue, sin embargo, no dejar de progresar desde que nació, con pocos recursos materiales, con muy poca cobertura mediática, con un sistema electoral que le perjudica, logra no obstante avanzar.

¿Cuál es la principal fortaleza de UPyD? Sin duda, que los ciudadanos poco a poco se van dando cuenta que es una opción muy distinta a lo existente, que hablan claro, que señalan sin tapujos los principales problemas y que hay mucha convicción detrás de este proyecto. No hay casi políticos profesionales, es decir, ese cáncer de la política española de personas que se suben al coche oficial con 25 años y se bajan con 65, sin haber trabajado jamás en otra cosa que no sea la política. Los resultados de esta clase política están a la vista, están claramente superados por las circunstancias, que les vienen grandes y no son capaces de reaccionar con eficacia. El ciudadano se está dando cuenta de ello, por eso desconfía, si a esto añadimos la laxitud de los partidos políticos tradicionales con la corrupción, el desencanto es casi total.

La vida pública española y los ciudadanos están pidiendo a gritos una nueva forma de hacer política, basada en la honestidad, transparencia y eficacia. Se precisa de personas preparadas y honradas, que estén algunos años en política y luego puedan regresar a su vida laboral habitual, no tengo dudas que a eso tenderán los nuevos tiempos políticos. Vivimos años de cambios, lentos pero inexorables y se verán reflejados ya el próximo 22 de mayo, habrá grandes sorpresas pues la situación especial de atonía y hartazgo debe tener su reflejo en las urnas. Necesitamos de nuevas ilusiones, de cambiar y construir una nueva vida pública y política si la presente no nos gusta. Tenemos que afrontar con inteligencia y coraje nuestros grandes problemas, y no el parcheo continuo que PSOE y PP hacen en las respectivas administraciones en las que gobiernan. El desastre de Zapatero es palpable, pero no menor que el de Gallardón, por ejemplo, en Madrid, poco se tienen que echar en cara. Ambos han creado una situación que les supera y que no saben afrontar, mientras los ciudadanos pagamos sus platos rotos. Ambos acumulan una deuda enorme en sus administraciones y ambos cuentan con una creciente desconfianza internacional que se refleja en las constantes calificaciones a la baja de las diferentes agencias internacionales.

La partitocracia unida al bipartidismo que reina en España nos está ahogando, precisamos de un poco -mejor un mucho- de aire fresco en nuestra vida pública, al final el PSOE y el PP en infinitud de temas claves son dos caras de la misma moneda: deterioro de la independencia del poder judicial, desarrollo de un Estado autonómico insostenible y muy ineficiente, vergonzosa gestión de las cajas de ahorro, crecientes diferencias en los servicios sociales que reciben los españoles según donde residan -ver el muy interesante último Informe de la Defensora del Pueblo, especialmente en materia sanitaria-, falta de rigor frente a la corrupción en sus respectivas filas, que en estos últimos cinco años se ha duplicado, fracaso inaceptable en la educación…

Al final el 22 de mayo decidimos los ciudadanos en libertad y con responsabilidad, nos jugamos mucho, ese día pueden comenzar a cambiar muchas cosas, de nosotros depende.

David Ortega Gutiérrez

Catedrático de Derecho de la URJC

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