Inteligencia y atención con “Bildu”
Juan José Laborda
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1718lamartingmailcom/12/12/18
sábado 07 de mayo de 2011, 13:56h
Sinceramente, creo que hubiera aceptado la resolución del Tribunal Constitucional con la misma actitud, si ésta hubiese sido distinta, es decir, prohibiéndole a “Bildu” participar en los comicios municipales y autonómicos del próximo día 22. Mis dudas eran de naturaleza política: ¿qué sería mejor para el orden constitucional de nuestro Estado? Desde un punto jurídico tenía menos dudas.
En ese aspecto me ha influido mucho la opinión de Juan José Solozábal, un académico constitucionalista de ponderado juicio técnico y sereno criterio político. “Bildu” no se puede comparar con el caso de “Sortu”. Éste último era un partido político que el Tribunal Supremo consideró, también en sentencia no unánime, que significaba, en palabras de Solozábal, “la continuación de un partido ilegalizado a través de una estructura política cuya dependencia (de ETA) quedaba suficientemente probada”. Por el contrario, “Bildu” es una coalición limitada a sus actuaciones electorales, así como a las funciones municipales o parlamentarias de sus posibles electos. Y en la coalición figuran candidatos de partidos políticos legalizados, sin ninguna conexión real con el terrorismo, aunque, eso sí, de ideología claramente nacionalista e independentista.
El problema jurídico que se les planteaba a los jueces de ambos Tribunales era hacer, o no, un juicio de intenciones. Se ha venido a definir ese dilema como “justicia preventiva”. El Supremo, ante el partido “Sortu”, decidió que no eran suficientes y creíbles las manifestaciones contrarias a la violencia que formulaban sus promotores. Y el Tribunal Constitucional, ante una coalición como “Bildu”, decidió que no había hechos que aseguraran que en las listas de la coalición estuviesen escondidos partidarios de la violencia terrorista.
Decía que mis preocupaciones eran más políticas que jurídicas. En el caso de haberse resuelto de manera contraria a como ha sido, no estaba seguro que hubiese suficiente inteligencia política para asumir sus derivadas. El desquiciado ambiente electoral (que dura desde siempre), no era el más adecuado para prever las consecuencias de una -más que posible- sentencia contraria del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Pero dado como ha decidido al final el Tribunal Constitucional, no seguiré argumentando mis temores en esa dirección.
Ahora lo importante, me parece a mí, es que sean efectivas las declaraciones de acatamiento de la sentencia. El PP ha adoptado dos iniciativas que yo celebro: el pacto sobre el Gobierno Vasco sigue en pie. Y le pide al Gobierno que vigile el cumplimiento de la ley por parte de los candidatos de la coalición “Bildu”. Un pragmatismo plenamente congruente con el acatamiento, que se aleja de los juicios de intenciones que se vierten en tertulias-espectáculo mediáticas.
La exaltación no puede anular la inteligencia en estas circunstancias. En primer lugar, convirtiendo a “Bildu” en víctima de una persecución ideológica. Aunque venga a dar glorias efímeras a quién le ataque, sería estúpido no prever el aporte gratis de publicidad a las ideas nacionalistas que “Bildu” defiende. ¡Atención! Esa coalición presenta no sólo candidatos sin relación con el terrorismo, sino candidatos con especial atractivo, en esta situación de relativa crisis de aceptación de los partidos políticos tradicionales. Me han comentado que “Bildu” puede convertirse en la primera fuerza electoral en Guipúzcoa, compitiendo con el PNV en las demás provincias, dentro del espacio nacionalista. El teatro gestual de estos últimos días puede que tenga unos actos imprevistos, cuando el PNV se encuentre con los efectos que ha producido su defensa de la legalización de “Bildu”: el partido de Garaicoetxea, al que daban por extinto, renace dentro de “un jovial y renovado” nacionalismo radical. Después de las elecciones, los nuevos problemas de Urkullu puede que se llamen Joseba Egibar, y tal vez, de nuevo, Juan José Ibarretxe.
Y en segundo lugar, los efectos que “Bildu” producirá a corto y medio plazo. A corto plazo, esta será la primera campaña electoral en la que los candidatos del PSOE y del PP podrán actuar sin miedo en todas las localidades vascas. La coalición recién autorizada es la primera interesada en que las cosas vayan así. A medio plazo, no cabe duda que “Bildu” acabará influyendo en la estrategia de los terroristas. Eso lo ve todo el mundo. Una vez más, es la hora de la inteligencia. Y con nuestro sistema político, la inteligencia requiere de acuerdos.
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Consejero de Estado-Historiador.
JUAN JOSÉ LABORDA MARTIN es senador constituyente por Burgos y fue presidente del Senado.
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