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El profesor Keene decide naturalizarse japonés

Hidehito Higashitani
lunes 09 de mayo de 2011, 15:10h
El Ministerio de Justicia de Japón notificó hace unos días que ascendían a unos 530 mil personas aquellos extranjeros –tanto los residentes habituales como los que se encontraban de viaje- que habían abandonado el país durante las cuatro semanas que va del 12 de marzo al 8 de abril a raíz de la catástrofe del 11 de marzo.

De hecho, muchas empresas de capital extranjero se apresuraron a llamar a su país de origen a sus empleados que residían en Japón por el temor generalizado a un posible peligro radiactivo. Y también en el mundo de deportes nos llamó mucho la atención la desbandada de muchos jugadores extranjeros que abandonaron el país en plena temporada de la liga profesional de béisbol o de fútbol.

Por otro lado, tenemos que recordar que ha habido también no pocos extranjeros que no vacilaron en acudir a nuestro país para ofrecernos su apoyo tanto material como moral, movidos por un afecto y cariño especial hacia nuestro pueblo. Así son los casos del tenor Plácido Domingo, del maestro Zubin Mehta y de la cantante estadounidense Cyndi Lauper, de los que ya había tratado en mi artículo anterior. Nos han impresionado todos por su noble espíritu de camaradería y de auténtica amistad y han dado muchísimo ánimo para poder superar estos momentos difíciles no sólo a los 120 mil damnificados sin casas ni hogares que todavía siguen obligados a vivir en refugios, sino también a todos nosotros.

Y ahora siguiendo a esas gratas muestras de sincera amistad, nos llega la noticia, todavía más grata, del profesor Donald Keene de la Columbia University de Estados Unidos, célebre japonólogo de fama internacional, que acaba de manifestar su decisión de residir permanentemente en Japón y su intención de solicitar ante las autoridades de este país la nacionalidad nipona. La noticia ha sido recibida con mucho aprecio y agrado dentro y fuera del mundo cultural japonés y al mismo tiempo ha dado un motivo de gran alegría y orgullo prácticamente a todas las escalas de la sociedad japonesa.

El Prof. Keene nació en Nueva York en 1922. Cuando joven, al leer la traducción inglesa del Genji Monogatari (‘La historia de Genji’), obra clásica por excelencia de la literatura japonesa, se quedó fascinado por su belleza literaria, lo que le llevaría a dedicarse toda la vida al estudio de la cultura y la literatura japonesas. Prestó sus servicios en el ejército estadounidense como ínterprete para los prisioneros japoneses durante la Guerra del Pacífico. Y al terminar la Guerra vino a Japón para profundizar sus estudios sobre la literatura japonesa en varios centros académicos y universitarios. Llegó a establecer amistad con muchos literatos conocidos de la época de postguerra –Yukio Mishima, Kôbô Abe, Yasunari Kawabata y Jun’ichiro Tanizaki por ejemplo-. Ha publicado hasta ahora más de 25 libros en inglés y unos 30 libros en japonés. Además de su trabajo altamente meritorio sobre las letras japonesas, ha sido siempre una persona muy querida por el pueblo japonés por su gratísimo trato personal y por su carácter sencillo y entrañable. En 2008 se le concedió la Orden de la Cultura (‘Bunka Kunshô’) –máximo galardón nacional para los grandes cultivadores de arte y de ciencia-.

El reciente terremoto de la región de Tohoku parece que le ha afectado no poco. Y eso por una razón muy sencilla. Es que tiene ya traducida y publicada su versión inglesa del diario de viaje Okuno-no-Hosomichi (‘The Narrow Road to Oku’) del poeta Matsuo Bashô (1644-1694), figura gigante y maestro de la poesía japonesa ‘Haiku’, (Recuérdese que hay una versión española titulada Sendas de Oku, realizada por Octavio Paz y E. Hayashiya, y publicada por Seix Barral.) y por la admiración y el cariño que sentía hacia este poeta, recorrió toda la región de Tohoku siguiedo los pasos del poeta por los lugares que están tratados en dicho diario de viaje. Es muy comprensible que los gratos recuerdos del viaje le hayan hecho sentirse todavía más cerca de esta región que se vio duramente castigada por el reciente terremoto. Keene piensa establecer su residencia permanente en Tokio antes del próximo mes de agosto y al mismo tiempo empezar las gestiones necesarias para la adquisición de la nacionalidad japonesa.

El eminente japonólogo explica de la siguiente manera la razón de haber tomado esta decisión personal tan importante:
“Ante el reciente acontecimiento sísmico tan desastroso, yo quería hacer algo útil viviendo y trabajando mano a mano con los japoneses y quería mostrar que yo también me siento igual que los japoneses. Creo que esta toma de decisión va a servir para ello. Estoy seguro de que Japón, después del terremoto, será un país todavía más noble y maravilloso. De manera que con muchísimo optimismo y alegría me voy a trasladar a Tokio. En estos tiempos difíciles las palabras de consuelo son importantes, pero lo que tiene más valor es la acción. Mi solicitud de la nacionalidad japonesa es una expresión de mi esperanza y firme creencia en Japón y al mismo tiempo la manifestción de.mi gratitud hacia el pueblo japonés, que hasta ahora no he podido expresar en su debida forma. Es en Japón donde puedo aprovechar al máximo el tiempo que me queda de vida.”

Y también nuestra gratitud a este gran estudioso por su noble actitud y muestra de cariño hacia nuestro pueblo.

Muchas gracias y le queremos todos, estimado profesor.

Hidehito Higashitani

Catedrático de la Dokkyo University

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