ORIENT EXPRESS
Sigue la inestabilidad
lunes 16 de mayo de 2011, 09:23h
Las olas de protesta en los países islámicos continúan aunque parecen contenidas. En Siria sigue la represión y hay un creciente movimiento de emigrantes. Tras siete semanas de revueltas, detenciones, torturas y protestas contra el Gobierno, los sirios comienzan a huir hacia El Líbano, Turquía y Jordania. No son muchos y van en coche o a pie, pero el movimiento es creciente. En Irán, ya hay un enfrentamiento abierto entre Ahmadineyad y Jamenei mientras los disturbios son crecientes. Libia sigue sufriendo la guerra civil que esta semana se ha saldado con la derrota gadafista en Misrata. Los rebeldes han tomado el aeropuerto y el Coronel sigue lanzando mensajes que desmienten los rumores de sus heridas. La verdad es que nadie sabe muy bien qué está pasando en Trípoli.
Ahora bien, ¿qué nos cabe esperar? Las monarquías del Golfo vienen supliendo las carencias de suministro petrolífero que los conflictos en otros países están causando, pero su precio va subiendo y Bruselas ya ha dicho que esto hará más difícil la recuperación económica. La inflación subirá este año hasta una media del 3% en la UE y el 2,6% en la eurozona, pero se espera que volveráa caer al 1,8% y al 2% en 2012.
La Conferencia Islámica y la unidad de acción de los países islámicos en las Naciones Unidas van a sufrir cambios. Los regímenes caídos –por ejemplo, el de Mubarak pero también el de Ben Ali- eran realistas en política internacional. Los Gobiernos que se consoliden tras las revueltas están todavía en la incertidumbre.
En lo que se refiere a España, los dos vecinos más cercanos gozan de cierta tranquilidad. Argelia y Marruecos continúan teniendo relaciones problemáticas, pero ambos necesitan estabilidad para la inversión extranjera y para las reformas que, especialmente en Marruecos, se están acometiendo. Gracias a la ayuda francesa, se ha detenido a varios sospechosos del último atentado en Marrakech. Hasta Mali, se lucha contra Al Qaeda en el Magreb Islámico y se esperan reacciones a la muerte de Osama Bin Laden. Aunque España no ha aumentado las medidas de seguridad en territorio nacional, nadie se confía.
En el desierto, mientras tanto, se sigue luchando y recopilando inteligencia que permita anticipar posibles atentados. En Argelia, Mali, Mauritania y Níger se mantiene el despliegue militar que no es numeroso pero sí cualificado. Francia y los Estados Unidos colaboran con los Gobiernos locales tratando de suplir las carencias de Estados incapaces de controlar todo su territorio por sus propios medios. La coca que financia parte del terrorismo ha encontrado rutas que cruzan el mar hasta la costa africana occidental y desde allí cruzan el desierto hasta el Mediterráneo. Allí las redes de crimen organizado balcánicas, francesas, italianas y españolas las introducen en Europa.
La muerte de Bin Laden ha sido un logro para los Estados Unidos desde muchos puntos de vista pero el panorama no se ha esclarecido. La inestabilidad en los países islámicos continúa y España no debe bajar la guardia.