Los ciudadanos de nueves ciudades chilenas, entre las que se encontraba la capital del país suramericano, hicieron sonar sus sartenes a golpe de cucharas y organizaron apagones de 15 minutos para protestar contra la construcción de cinco represas hidroeléctricas en la Patagonia, el cual fue aprobado el pasado lunes 9 de mayo, desencadenando una ola de manifestaciones por todo el país.

Los chilenos hicieron sonar este domingo
ollas y sartenes ("cacerolazos") y apagaron las luces quince minutos en varias ciudades en protesta del proyecto hidroeléctrico Hidroaysén impulsado por la filial chilena de Endesa que contempla la construcción de
cinco represas en la Patagonia.Las manifestaciones tuvieron lugar en Concepción, Chillán, Valparaíso, Temuco, Coyhaique, Puerto Montt, Valdivia, Viña del Mar y Santiago. En algunas ciudades, las personas salieron a las calles y golpearon sus cacerolas y sartenes mientras otros lo hicieron desde el interior de sus viviendas.
La información proporcionada a los periodistas por los carabineros (policía militarizada), la ruidosa protesta se desarrolló en un ambiente familiar y de normalidad.
En Coyhaique, donde se votó el criticado proyecto, las personas se reunieron frente a la catedral donde hicieron sonar sus cacharros de cocina. Esta noche, además, muchos
chilenos apagaron durante quince minutos las luces de sus casas en la capital del país y localidades vecinas, también en protesta por el proyecto eléctrico.
El pasado lunes, doce funcionarios gubernamentales de la Comisión de Evaluación Ambiental de la región de Aysén, a unos 1.800 kilómetros al sur de Santiago, votaron a favor del estudio de impacto ambiental de Hidroaysén, impulsado por las empresas Endesa Chile, filial de Endesa España, y por la chilena Colbún.
El proyecto de 2006 y aprobado el pasado lunes, contempla la construcción de cinco represas en el cauce de los ríos Pascua y Baker, en la Patagonia chilena, con una
inversión de 3.200 millones de dólares, y prevé generar en total una media anual de 18.430 gigavatios por hora.
Los "cacerolazos" se originaron durante la dictadura militar (1973-1990), período en que la gente no podía manifestarse por miedo a la represión, aunque lo hacían desde el interior de sus viviendas y con todas sus luces apagadas.
El 74% en contraDe acuerdo con una encuesta difundida este domingo,
un 74 % de los chilenos rechaza el megaproyecto eléctrico Hidroaysén. El estudio realizado por el Centro de Estudios del diario La Tercera destaca que el sondeo deja entrever una mala evaluación general de la iniciativa impulsada por las empresas Endesa Chile -filial de Endesa España- y por la chilena Colbún.
La encuesta concluye que "Hidroaysén genera una mayoritaria sensación de rechazo. No hay patrones de edad, estrato socieconómico, ubicación
geográfica y posición política en las que el proyecto sea aprobado por la encuestas".
En este sentido, el 87 % que se define de izquierda rechaza la iniciativa hidroeléctrica; mientras un 59 % de los encuestados de derecha piensa igual, añade el estudio.
En el segmento etario, los encuestados entre 18 y 34 años se oponen en un 81 %, contra el 66 % de rechazo que genera entre los mayores de 55 años, aunque un 72 % coincide en que pese al rechazo a la iniciativa,
el proyecto se realizará finalmente.El medioambiente es la principal motivación de quienes rechazan el proyecto y es así como un 83 % de los consultados estima que Hidroaysén tendrá "mucho" o "bastante" impacto.
Consecuente con esa idea, el 68 % cree que
el coste ambiental será más alto que el beneficio, aunque un 81 % cree que la energía es prioritaria en el desarrollo del país.
Finalmente, aunque la oposición a Hidroaysén es abierta, la energía hidroeléctrica no es la peor evaluada por los consultados, aunque un 76 % de los encuestados cree que Chile debe priorizar formas de energías no convencionales y en segunda opción la hidroelectricidad.