Rajoy sale en defensa de la clase política
miércoles 18 de mayo de 2011, 01:46h
Los ERE fraudulentos, Mercasevilla, Gürtel o incluso Bildu son sólo algunos ejemplos de porqué la ciudadanía no tiene una buena opinión de nuestros políticos. Esa es una de las quejas más repetidas –pero no la única- por los grupos antisistema que estos días se movilizan en la Puerta del Sol. Muestran su descontento por la situación económica y el despilfarro de una de las generaciones mejor preparadas que haya tenido jamás España y apuntan, no sin cierta razón, a la clase política. Ayer, Mariano Rajoy rompía una lanza por el colectivo en el que él mismo está englobado y cuya crítica es siempre un asunto muy recurrente.
Efectivamente, los casos anteriormente referidos -y algunos más repartidos por toda la geografía nacional- dejan en muy mal lugar a quienes se dedican a la política. También se retratan los que hacen de ello una ocupación profesional, sin que fuera de de dicha actividad tengan más oficio ni beneficio que el cargo dado por su partido, de modo tal que la política se ha profesionalizado en agrupaciones que no parecen más que trampolines de poder. Entre unos y otros desprestigian una labor que es, ante todo, de servicio. Y está en lo cierto Rajoy cuando señala que no se debe generalizar. Hay concejales, alcaldes y militantes de base que están en política por una clara vocación de servir a los demás. Nada tienen que ver con Chaves, Correas, Pajines o Aídos, sino que desempeñan su cometido con el único objeto de cambiar las cosas para bien. Que se critique, pues, a quien lo merezca, pero que unos pocos no mancillen la reputación de un colectivo entero.