Los dieciocho equipos que componen la ACB han llegado a un acuerdo para cambiar las bases del funcionamiento de la máxima categoría del baloncesto español. Eduardo Portela, presidente de la entidad desde 1990, es el principal damnificado del golpe de timón dado por los clubes. Por Javier Nuez.
La máxima categoría del baloncesto español afronta vientos de cambio desde el pasado lunes. Los dieciocho clubes que se disputan la liga llegaron a un acuerdo este lunes en el que se replantean cambiar de manera radical la manera de dirigir la que muchos consideran “segunda mejor liga de baloncesto del mundo”. Para ello han decidido que
Eduardo Portela, presidente de la Asociación de Clubes de Baloncesto (ACB) desde 1990 y uno de los nombres fundamentales en el desarrollo del deporte de la canasta en España, deberá abandonar su cargo tras la próxima Asamblea General.
Hasta el lunes pasado, los equipos que actualmente componen la ACB estaban
divididos en dos bandos. Doce de ellos (Valladolid, Valencia, San Sebastián Gipuzkoa Basket, Bizkaia Bilbao Basket, Saski Baskonia, Málaga, Real Madrid, Barcelona, Básquet Manresa, Baloncesto Gran Canaria, Menorca Básquet y Basquet Zaragoza 2002 ) pedían la
dimisión inmediata de Eduardo Portela al considerar que no estaba trabajando para desarrollar el potencial que ellos consideran que tiene la ACB. Los otros seis (Estudiantes, Meridiano Alicante, Fuenlabrada, Joventut, Granada y Cajasol) se mantenían reticentes a pedir la destitución.
Sin embargo, para que tal decisión se llevara a cabo,
necesitaban el apoyo de al menos dos clubes más para conseguir la mayoría necesaria en una junta extraordinaria. Al final, las negociaciones llevadas a cabo entre los cabecillas de ambos grupos (con José Antonio Querejeta -presidente del Baskonia- por un lado y Jordi Villacampa -presidente del DKV Juventut- por el otro) han acabado por unir a todos en torno a
un acuerdo de seis puntos claves al que ha podido tener acceso EL IMPARCIAL.

En primer lugar, una vez se hagan con el poder de la ACB, ejecutarán una
auditoría para conocer el estado de la situación patrimonial de la entidad. Cabe recordar que en este momento cuatro clubes están en concurso de acreedores y otras cuatro van camino de ello. El apartado de ingresos económicos será uno de los temas más importantes, ya que se desea
encontrar un patrocinador para la liga al igual que ocurre con el BBVA en el fútbol, además de ampliar la idea con los pabellones o dar ayudas fiscales.
Una vez esté fuera del poder Portela, los clubes tomarán el control ejecutivo de la entidad mediante asamblea, con la
creación de un puesto de director general que recaería en un hombre ligado al mundo del baloncesto.
En cuanto a la competición en sí, en el acuerdo alcanzado se valora la posibilidad de
variar el actual formato (liga regular y 'play-off' con los ocho primeros equipos), dada la escasa repercusión de la fase regular. Además, un reciente dictamen de
la Unión Europea declaró ilegal el sistema de cupos empleado en la liga española (se obliga a cada equipo tener cinco jugadores seleccionables por España). El debate en este sentido sigue abierto, ya que con esta sentencia, se podría volver a repetir al situación de ver algún equipo con doce jugadores comunitarios pero ninguno de ellos español.
En lo relativo a la
explotación de los derechos televisivos, los clubes están descontentos con el tratamiento que le da Televisión Española, actual poseedora de los mismos. La escasa presencia tanto en los telediarios como en el resto de la parrilla, sumado a los cambios de horarios y su retransmisión en Teledeporte, cuyas audiencias rondan los 300.000-400.000 espectadores ( si no se trata de Barcelona o Real Madrid) abren la posibilidad de un cambio en 2012, momento en el que renegociarán dichos derechos.
En este sentido, el
presidente de la Federación Española de Baloncesto, José Luis Sáez, mostró su postura
en declaraciones a este medio. Sobre los derechos televisivos, Sáez hizo referencia a un cambio: “Pienso que
deberíamos dar una vuelta al producto para hacer atractivos duelos que lo son tanto dentro como fuera de la cancha y que pueden centrar más la atención y dar un mayor retorno tanto al club como a los espectadores”. Y también llegó a dejar abierta la idea de un cambio de formato: “Deberíamos
pensar en nuevas fórmulas, incluso de competición, no debemos quedarnos con los brazos cruzados. Aunque eso sí, tengo muy claro que la piedra filosofal no la tiene nadie”.