Ian McEwan: Solar. Traducción de Jaime Zulaika. Anagrama. Barcelona, 2011. 360 páginas. 19,50 €
En muchas ocasiones, el reconocimiento social y laboral hacen que se cree una fachada que nada tiene que ver con el interior de la realidad que vive una persona. Eso es justo lo que le ocurre al protagonista de esta novela. Para un físico, sin duda el mayor reconocimiento profesional que se le puede dar es la concesión del prestigioso Premio Nobel de esa especialidad. Pero tras alcanzar la cúspide de la ciencia que estudia las propiedades de la materia y de la energía, ¿qué retos pueden quedar por alcanzar? La respuesta a esta pregunta es clara cuando uno vive en un mundo de relaciones personales más que turbulento: organizarse a nivel personal es la siguiente cumbre a conquistar y puede llegar a ser más difícil que conseguir un Nobel.
El atormentado profesor Beard se encuentra en un punto de su existencia en el que parece que está recogiendo las tempestades de los vientos que sembró en el pasado en sus relaciones sentimentales. Intenta huir de esa situación y para ello recurre incluso a intentar encontrarse a sí mismo, recluyéndose, junto con un peculiar grupo que nada tiene que ver con él, en un inhóspito lugar como es un fiordo helado en pleno invierno escandinavo… Si a todo lo dicho le añadimos un cadáver, obtenemos un relato completo en el que podremos encontrar suficientes elementos como para realizar una lectura de lo más entretenida.
En
Solar,
Ian McEwan continúa en la línea habitual de sus relatos. Siempre polémico, acusado por unos de ser un aficionado a excederse en con pasajes violentos o de excesiva carga sexual; y alabado por otros hasta el extremo de ser galardonado con uno de los más importantes premios literarios en lengua inglesa, como es el
Booker Prize.
Sin duda alguna, nos encontramos ante una obra que nos desvela las realidades más ocultas de unos personajes cuya interrelación es más que incendiaria. Solo el hecho de que un hombre aparezca muerto en casa de un físico de fama mundial, nos da una idea de la turbulenta situación en la que se encuentran tanto el personaje principal, como aquellos que le acompañan en su intento de reencontrarse y volver a poner en valor su vida, todo ello más allá de la arquitectura efímera y falsa que conlleva el éxito profesional a nivel mundial.
Por Jorge Pato García