ORIENT EXPRESS
La detención de Mladic
lunes 30 de mayo de 2011, 09:09h
La detención de Ratko Mladic esta semana a unos cien kilómetros de Belgrado se ha considerado el cierre de una etapa en la Historia de Serbia. Esta afirmación encierra varios equívocos. El primero es el de considerar que los conflictos históricos se cierran con procesos y condenas judiciales como la que, a mi juicio, merece Mladic. Sin duda, la detención y el enjuiciamiento del viejo jefe serbobosnio son dos momentos importantes en la normalización de los Balcanes, pero por desgracia son insuficientes. El Tribunales lleva ya muchos años en activo y –querámoslo o no- a los ojos de muchos serbios en un Tribunal impuesto para juzgarlos a ellos y no a los criminales croatas e incluso bosnios, que los hubo. Es cierto que en el Tribunal ha habido de todo, pero por desgracia se ha ido deslegitimando ante la opinión pública de los países afectados. Vean las imágenes de las protestas por la condena del croata Ante Gotovina.
Por otra parte, quedan muchos sucesos y muchas tragedias por rescatar del olvido. Por ejemplo, la diferencia que hubo entre los serbios de Serbia y los de Bosnia a la hora de afrontar las guerras que desangraron a Yugoslavia; más aún: no se hundió ni se descompuso sino que fue destruida, y ahí hubo muchas intervenciones extranjeras que se sumaron a la mediocridad de los políticos serbios, bosnios, croatas, eslovenos, macedonios y kosovares. A ver si ahora va a resultar que esta guerra fue de buenos y malos como en las pelis. Hay que rescatar del olvido a los opositores serbios -los hubo tanto en Serbia como en Bosnia-y a los miles de yugoslavistas que vieron horrorizados como estallaba el país en el que habían nacido. Aún hoy, un 20% de los habitantes de la antigua Federación se consideran yugoslavos Hay sueños que resisten al tiempo.
Por eso, celebraré la condena de Mladic después de un proceso justo, pero también festejaré que alguien algún día rinda homenaje a todos los que no cedieron al horror que los rodeaba.
Lo he contado muchas veces. Los yugoslavos se sublevaron contra el Gobierno títere que Hitler les había impuesto y, desde 1941, los nazis no tuvieron un segundo de paz en los Balcanes. Hubo colaboracionistas croatas, serbios y bosnios, pero también hubo guerrilleros y partisanos que lucharon codo con codo y salvaron su patria y Europa. Eran tipos como el abuelo de mi amiga Maja - el valiente Bajo Kaludjerovic- o como el bosnio Hasan, que sigue presentándose como el piloto de la escolta del Camarada Tito cuando te da la mano o como el joven soldado del Ejército Popular Yugoslavo que me contó cómo ellos eran incapaces de concebir una guerra civil en Yugoslavia días antes de que estallase en Eslovenia.
La Historia de nuestro continente se ha escrito muchas veces sobre los olvidos. Hay que juzgar y condenar a los criminales y debe recordarse a los que no lo fueron. Ellos son la prueba de que había alternativa frente al espanto y la matanza. Por eso, hoy pido justicia para todas las víctimas y para aquellos yugoslavos que entre la cordura y el horror, optaron por la primera.