La suerte de Ben Ali inquieta a los dictadores arabes
Qatar congela los haberes del expresidente tunecino y su familia
viernes 03 de junio de 2011, 10:54h
Uno de los yernos del exdictador tunecino derrocado por la revolución del jazmín, Sajr el Materi se había refugiado en Catar tras la caída del régimen de Ben Ali el 14 de enero pasado. Según fuentes tunecinas llevó con él una gran cantidad de oro y joyas, además de una maleta llena de divisas, euros, dólares y libras esterlinas.
Pero los haberes de la familia Ben Ali en Catar eran mucho más cuantiosos. Su mujer Leila Trabelsi Ben Ali viajó desde Túnez a Catar, haciendo diversas escalas, cuando comenzaron las revueltas en diciembre pasado. Transportó con ella un cargamento delingotes de oro, 300 kilos según el investigador Slim Bagga, sacados fraudulentamente del Banco Central tunecino, que han sido depositados en bancos del Golfo. La exprimera dama posee además varias residencias y otro patrimonio inmobiliario en Catar y en otros emiratos del Golfo.
El gobierno provisional tunecino pidió hace dos semanas a Catar y a los Emiratos Árabes Unidos, requisar los bienes del dictador y su familia. Hasta ahora sólo Catar ha respondido. El ministro de Justicia tunecino se declara confiado en que también Arabia Saudita responda positivamente a la petición de Túnez sobre la extradición de Ben Ali y lacongelación de sus bienes.
Por otra parte la policía financiera italiana ha anunciado la requisición de un yate perteneciente a uno delos sobrinos de Zine Ben Ali valorado en un millón de euros. La embarcación de 14 metros de eslora fondeaba en el puerto de la isla de Lampedusa. Trágica paradoja, ya que en esta isla que se encuentra a pocas millas de Túnez, siguen hacinados miles de inmigrantes sin papeles que han huido del país y de los vecinos de la región como Libia.
La decisión de las autoridades cataríes ha creado una cierta alarma en otros dictadores árabes acosados por las revueltas en sus países, como el presidente yemení Ali Abdala Saleh, el sirio Bachar el Assad, el argelino AbdelazizButeflika, o los ya situados en el punto de mira de las autoridades judiciales y financieras internacionales como Muamar Gadafi o Hosni Mubarak.
Al acoso al que están siendo sometidos todos los dictadores por parte de los países occidentales, de la Unión Europea, de los organismos de control financiero internacionales, se suma ahora la presión proveniente de los propios países árabes del Golfo.
Desde hace meses, antes de que las revueltas árabes culminaran con el derrocamiento de los generales dictadores, el tunecino Ben Ali y el egipcio Mubarak, se han venido detectando movimientos importantes de capitales desde lasplazas financieras europeas, en dirección de algunos paraísos fiscales, y en particular hacia los países del Golfo, como Catar, los Emiratos y Bahrein, donde se acumulan en fondos de inversión. Los dictadores ahora se lo van a pensar dos veces a la hora de buscar donde guardar los tesoros robados en sus países.