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Palocci: primera crisis del Gobierno Dilma

Julimar da Silva Bichara
sábado 11 de junio de 2011, 15:59h
Palocci, el hombre fuerte de Lula da Silva en su primer mandato y también llamado a ser el coordinador político, por lo tanto, el hombre fuerte del gobierno de la Presidenta Dilma ha sido la única víctima, hasta la fecha, de la primera crisis de su gobierno. Se trata, esencialmente, de una crisis política que, en principio no tiene porque generar ninguna grave crisis institucional, pero que también entraña un cierto riesgo para la estabilidad política de la recién estrenada administración de Dilma.

En esencia, Palocci, quién ha sido el jefe de la campaña electoral de Dilma, por decisión de la misma candidata, aun que hay rumores no confirmados de que ha sido una imposición de Lula, tenía capacidad política reconocida y necesaria para articular entre el gobierno y los diferentes partidos políticos en el parlamento brasileño. Esta relación entre el gobierno y los partidos políticos de apoyo es fundamental para garantizar la gobernabilidad en el sistema político brasileño. Éste sistema, como el de la mayoría de los países latinoamericanos, combina presidencialismo de coalición, federalismo fuerte y una estructura partidista excesivamente fragmentada, siendo esto último exclusivo de Brasil. En la actual legislatura hay más de 20 partidos políticos con representación en el congreso de los diputados, de los cuales, el PT, partido de la Presidenta tiene sólo el 17 por ciento de los diputados; si a ello sumamos el partido del Vice-Presidente, PMDB, partido más pragmático del abanico político brasileño, ha participado en casi todos los gobiernos de la democracia reciente, llegamos al 32 por ciento de los votos, lo que es insuficiente para gobernar. Para ello, la coalición de gobierno está formada por 9 partidos políticos, si consideramos sólo los que tiene alguna representación ministerial.

Todo lo anterior pone de manifiesto la importancia de la figura del Ministro de Presidencia en la configuración de una estabilidad política y de gobierno en Brasil. Palocci parecía ser el hombre adecuado, tenía experiencia de gobierno y en la negociación política, pero su enriquecimiento exponencial ha suscitado muchas dudas sobre su transparencia. Este escándalo de supuesta corrupción que se le acusa, aunque no ha sido todavía condenado y puede que nunca lo sea, aireado de forma quizás intencionada, debilitó significativamente su capacidad de acción política; su caída, por lo tanto, era inevitable.

Por otro lado, su caída también debilita la coordinación política de Dilma, dejando a todos los analistas una pregunta clave: ¿quién hará el papel clave de coordinador político en el tablero parlamentar brasileño? Lula, después de la demisión de José Dirceu, hizo personalmente esta labor. Sin embargo, ni Dilma ni Hoffmann, la nueva Ministra de Presidencia, parecen disponer de esta habilidad. Le urge a Dilma encontrar un interlocutor político idóneo si quiere generar un ambiente de confianza y estabilidad política lo antes posible.
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