reseña
Manuel Lucena Giraldo: Francisco de Miranda, la aventura de la política
domingo 12 de junio de 2011, 01:25h
Manuel Lucena Giraldo: Francisco de Miranda, la aventura de la política. Edaf. Madrid, 2011. 256 páginas. 22 €
Entre los personajes destacados de las independencias americanas sobresale, por su personalidad poliédrica y su universalidad, Francisco de Miranda. Nacido en Caracas en 1750, de padre de origen canario, terminó sus días en prisión, en uno de los fuertes de la Carraca (Cádiz), en 1816. Fue militar, conspirador, espía, lector empedernido, viajero, melómano, político, periodista y escritor grafómano. Hablaba seis idiomas modernos (español, francés, inglés, alemán, ruso e italiano), traducía del latín y el griego y mantuvo contactos con Washington, Adams, Brissot, Napoleón, Catalina de Rusia, Pitt, Bentham, Paine o Haydn. Menos conocido y reverenciado que Bolívar, el “libertador”, Miranda se quedó, en el relato canónico de las independencias y, en particular, en el venezolano, en “precursor”. El personaje se funde en el mito.
En Francisco de Miranda, la aventura de la política, Manuel Lucena Giraldo hace un esfuerzo muy notable para rescatar al biografiado de la mitología y presentarlo como lo que realmente fue: un hombre extraordinario, pero de carne y hueso, con virtudes, defectos y contradicciones. No estamos ante un simple “precursor”, sino un auténtico protagonista del extraordinario episodio que tuvo lugar a ambos lados del Atlántico en torno a 1808. Con un gran conocimiento de la bibliografía y las fuentes y una prosa atractiva, Lucena nos cuenta y nos hace comprender los episodios principales de la apasionante y compleja vida de Miranda.
Criollo caraqueño, militar ilustrado y ambicioso, a los 33 años se lanzó a la aventura. Visitó América del Norte y Europa entre 1783 y 1789. Instalado en Londres, presentó al primer ministro Pitt planes para la emancipación americana. Las circunstancias y la suma de experiencias condujeron a este oficial español a romper con la Corona, fortalecer su anglofilia y preparar intelectualmente la independencia de la América española. Entre 1792 y 1797 vivió en Francia, en donde frecuentaba a los girondinos, formó parte del ejército revolucionario –su nombre está grabado en el Arco de Triunfo de París– y fue encarcelado por los jacobinos. De vuelta a Londres, siguió trabajando en los planes americanos y estabilizó un poco su vida familiar.
En 1806 participó en una expedición emancipadora fracasada y, a fines de 1810, con una coyuntura mucho más favorable, iba a cruzar de nuevo el océano para incorporarse al proceso abierto en su tierra natal. Impulsó la Sociedad Patriótica y fue diputado, intervino en la declaración de independencia de Venezuela y acabó siendo nombrado generalísimo y jefe de Estado de la primera República. Se enfrentó a los realistas y acabó siendo capturado y entregado por sus propios correligionarios. Su sueño panamericano, la Colombeia, no pudo realizarse. De la Guaira fue trasladado a Puerto Rico y de allí a La Carraca, en donde falleció, enfermo, en julio de 1816. Una vida apasionante, en fin de cuentas, la de Francisco de Miranda, que Manuel Lucena nos relata en este libro con maestría.
Por Jordi Canal