Merkel y Sarkozy, enfrentados en la gestión de Grecia como en varias otras cuestiones, han comparecido simulando unidad y diciendo que no dejarán caer al socio mediterráneo. Pero el FMI insiste en que, para realizarse,
Grecia tiene que tomar nuevas medidas de austeridad.
Mike Shedlock muestra que el FMI no está guiado por sus propias normas o, para el caso, por la pura lógica. La política es lo que tiene.
Resume así la situación: “Grecia no ha cumplido los requisitos del FMI para obtener nuevas ayudas. El gobierno griego está colapsando. El primer ministro griego ha amenazado con dimitir. Un
pleno de urgencia del Parlamento griego no ha podido lograr apoyos suficientes para aprobar las medidas de austeridad. Una reunión de urgencia de los ministros de la UE no ha producido resultados; la UE no ha alcanzado un consenso sobre qué hacer...”. Pero las ayudas sí llegan.
Mas el peligro, como señala un analista de JP Morgan y recoge
FT Alphaville, está en Grecia: “Cada vez es más probable que el nuevo gobierno quiera renegociar los términos del rescate con menos austeridad fiscal
y menos venta de activos”, es decir, menos privatizaciones. Pero el punto importante es este: “Pero con un creciente número de griegos que creen que un impago está en sus mejores intereses, el riesgo de un gran error de política en las próximas semanas no debería descartarse”.
Y por si los mercados no tuviesen ya motivos para preocuparse, Natixis
alerta sobre aquéllos países con altos niveles de endeudamiento público o privado pero que aún no han despertado la preocupación de los mercados. ¿Cuáles son? Con una preocupante deuda pública están
Estados Unidos, Japón, Bélgica e Italia. Y con una deuda privada disparada, Canadá, Australia, el Reino Unido y otros dos países que estaban también en la anterior lista: Bélgica y Japón.
El ECRI no deja de dar malas noticias. La última es
sobre España. Su Índice de Indicadores Económicos ha vuelto a bajar en abril, después de hacerlo en marzo. Lo ha hecho en un
0,3 por ciento, por lo que “el cambio semestral del índice esta en el -0,6 por ciento (un -1,3 por ciento en tasa anual), en el período que concluye en abril de 2011, desde el -0,4 por ciento (-0,7 por ciento en tasa anual) en el período que concluye en marzo”. Dice que los componentes de este indicador muestran “una debilidad generalizada”. Por otro lado, el CEI, un indicador que aprecia la actividad económica del momento, se mantuvo plano en abril después de una ligera mejora en marzo, una nueva muestra de la desaceleración en el segundo trimestre del año.
Ni siquiera podemos encontrar consuelo en la recuperación mundial, a tenor de lo que dice el ECRI... y de lo que dice también el
el Fondo Monetario Internacional. La organización observa que en los dos últimos meses se han acumulado varios riesgos que hacen peligrar la
recuperación global. Prevé un crecimiento mundial este año del 4,3 por ciento (por el 4,4 previsto en abril), con una “leve desaceleración de la expansión global”. El informe Panorama Económico Mundial aprecia una recaída en la actividad económica de los Estados Unidos y mayores turbulencias financieras en la zona euro. También observa cómo están aumentando las tensiones inflacionistas en el mundo, “de un 3,1 por ciento en el último trimestre de 2010 al 4,0 por ciento en el primer trimestre de 2011”. Es decir, que aprecia las tendencias que hemos recabado en estas crónicas: Debilidad del crecimiento, turbulencias financieras y tensiones inflacionistas.
Por lo que se refiere a nuestro país, confirma la previsión de crecimiento del
0,8 por ciento para este año, con un 1,6 por ciento previsto para 2012. El Mundo lo interpreta como que “aumenta la brecha entre Europa y España en las previsiones del Fondo Monetario Internacional”, porque si bien su apreciación del crecimiento español no ha cambiado, “el organismo eleva en cuatro décimas, hasta el 2 por ciento, el crecimiento de la zona euro en 2011 y reduce en una, hasta el 1,7 por ciento, la perspectiva para 2012”.