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Operación bikini institucional

jueves 23 de junio de 2011, 20:44h
Aprovechando la operación bikini, a las puertas del verano, los recién electos Presidentes de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos han decidido quitar tejido adiposo a sus Corporaciones. Nada menos que pretenden suprimir hasta el 60 por 100 de los altos cargos acumulados a lo largo de los años de bonanza que permitieron la colocación de tantos entusiastas. Algunos se preguntarán cómo podían siquiera ponerse en marcha las Administraciones autonómica y local con tantos michelines, mollas, lorzas y triponas cerveceras. Se supone que estarían agarrotadas. Si sobra el sesenta por ciento, tal vez también podría eliminarse el cuarenta por ciento restante y quedarnos sin ningún algo cargo. Desde luego el plan de adelgazamiento aplicado para sí lo querría cualquier paciente sujeto a dieta rigurosa de ensaladas y verduritas. De un plumazo te quitas todo lo que te sobra y sigues funcionando igual o hasta mejor que antes. ¡Qué tomen nota los nutricionistas y expertos en alimentación!.

Antes venía el motorista con la carta de cese y ahora te encuentras con el puesto amortizado. ¡Qué depresión! Quién creía desempeñar una función vital, trascendente e insustituible se encuentra con la nada existencial. El despacho ha desaparecido como en un sueño kafkiano.

Tampoco lo tienen mejor los órganos (con perdón) que se hacen desaparecer. La nueva Presidenta de Castilla-La Mancha María Dolores de Cospedal (¡enhorabuena!) se ha comprometido en su discurso de investidura a la supresión del Defensor del Pueblo y del Consejo Económico y Social, así como a estudiar la de la Sindicatura de Cuentas, amén de otros proyectos regionales. Es el camino más recto hacia la racionalidad de la organización político-administrativa de nuestro laberíntico Estado, repleto de órganos (con perdón) perfectamente almacenables en el baúl del olvido, es decir, prescindibles.

Una de las grandes perversiones del Estado autonómico que hemos fabricado es entender como símbolos identitarios cualesquiera institución que se le ocurriera crear al jefe de turno. De esta manera una Comunidad Autónoma sin Defensor del Pueblo, Consejo Consultivo, Corporación de Radio y Televisión, Consejo Económico y Social, Cámara de Cuentas, Agencia de Protección de Datos (además de dieciséis observatorios y algún Tribunal administrativo), no era nada. Para los neonacionalistas la seña de identidad era contar con las mismas instituciones que el Estado pero a escala propia y reducida. De esta manera la autonomía lo era aún más porque se cortaba cualquier lazo umbilical con el Estado. La prensa era que todo lo proveniente del Estado era malísimo y perverso y había que librarse de su contagiosa influencia. Ahora se perciben signos de vuelta a los orígenes y de dejar de sembrar de organitis aguda nuestras Comunidades y Ayuntamientos. ¡Y además ahorremos!.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

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